La vida cotidiana en Guanajuato se trastoca: bailarines suspendidos en cuerdas desde las alturas, un escenario colocado en la Plaza Allende y una banda en vivo provocan la curiosidad y el asombro de decenas de personas.
Arriba, en la terraza de su casa, tres niños sorprendidos observan a bailarines caminando, cada uno sobre una cuerda, suspendidos en el aire.
Abajo, el público viéndolos y, de paso, apreciando el hermoso cielo azul que brinda la ciudad a las 14:00 horas. Contrasta con sus atuendos blancos.
La música suena en vivo: teclados y batería. Sobre el escenario, más bailarines. Sus cuerpos a veces son estructuras para que otros intérpretes suban lo más alto para explorar el vértigo, esa sensación de caer, pero inmediatamente encontrar un soporte. En el camino, encontrar quien te sostenga.
- El Tip: El montaje se repitió el sábado a las 21:00, logrando una audiencia mayor que provocó que las calles cercanas también se abarrotaran.
Lo que está viendo el público es la obra Vértigo, de la Compañía de Chaillot, que para esta edición del Festival Internacional Cervantino colaboró con actores locales como Andrea Peláez, figura destacada del circo contemporáneo en México y cofundadora de Cirko de Mente. En total son 16 intérpretes franceses y nacionales.
La propuesta habita entre la danza contemporánea y el arte circense. Hay acrobacias, pero también una bailarina se balancea de un lado a otro sostenida por cuatro bailarines; forman tres líneas, cada una con tres bailarines, uno sobre otro en los hombros. Siempre que hay un ascenso, deviene en una caída; llega el vértigo.
Las cuerdas van de un restaurante a una casa en el otro extremo. Esto hace posible que se aprecien las coloridas casas de la ciudad guanajuatense.
Bailarines bajan del escenario y comienzan a subir a parte del público con sus manos para sentir lo que vieron. Una señora sonríe y abre los brazos, sintiéndose libre; otra les da su bebé y ellos lo alzan. No se sabe qué sintió, pero se ve alegre.
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