Domingo 29.11.2020 - 19:37

In memoriam Luis Zapata

Luis Zapata
Luis ZapataFoto: Especial
Por:

El trabajo literario de Luis Zapata (Chilpancingo, Guerrero, 1951- Cuernavaca, Morelos, 2020), es un recreo para el lector desarrollado con la creatividad y solidez manejada en cada texto. Podría decirse que es un etnógrafo de la vida gay y una especie de cronista de la vida nocturna de un México de sobra real, donde cita, literalmente, a la vida que consigna en su crónica-relato como un tiempo histórico.

Su primer libro, Hasta en las mejores familias, fue finalista del Premio Internacional de Novela México (Novaro, 1975); y en El vampiro de la colonia Roma (Grijalbo, 1979) Zapata se asume como un escritor de lo coloquial. No es, creo, un cronista que registra la vida nocturna en su totalidad, pero sí en una parte; se podría decir que es un contra cronista: la prostitución aparece como la equivalencia del contrabando, esto es, la forma económico social del contrabando alegoriza con un intercambio sexual prostituido. Luis Zapata nos sugiere que la prostitución masculina es la forma económica de la integración social, su patético antihéroe se convierte en una persona social gracias a que se vende. Esta materia prima, se diría, tiene una crudeza satírica pareja a la miseria social y moral que la novela implica.

Luis Zapata

Todo ello ocurre como un intertexto, nunca como un discurso evidente, ni mucho menos como una crítica social fácil. Al contrario, creo que la trampa de la novela es que se hace leer como si el mundo en que viven los personajes fuera de la forma naturalmente actual.

El humor, el erotismo, la aventura, son la fácil y ligera materia de la narración. Sólo que ante El vampiro de la colonia Roma estamos, claro ante una construcción paradójica: al parecer la sátira funciona, justamente, asumiendo que estamos en el peor de los mundos. En ese sentido su demostración es agudamente crítica y deja al lector “librado a su suerte”. Zapata entrega en su novela una imagen del mercado de y la prostitución masculina. Así, reescribe la historia para mostrarnos una alternativa posible y humorística de su arbitrariedad, termina por ofrecernos un personaje cándido, y un inocente corrompido por la versión dominante del mejor de los mundos. Lo novedoso de la novela es la forma conservada en que se narra, exige una credibilidad fonética que se opone a las convenciones el lenguaje escrito; por ello, los espacios en blanco dentro del texto, sustituyen a la puntuación tradicional y se evitan las mayúsculas. En cambio, se usan otros recursos (comillas, signos de exclamación e interrogación) que en el lenguaje escrito equivalen de algún modo a los tonos de la conversación de la novela. “el libro me decía Luis Zapata- tuvo muchas reseñas, muchos comentarios en la prensa, tanto favorables como desfavorables; hubo críticas muy buenas; por ejemplo, y cuando se tradujo al inglés hubo comentarios muy serios y muy analíticos. Y sí hubo comentarios negativos, pero lo curioso es que siempre abordaban al texto desde un punto de vista moral, más que como un hecho literario; es decir, a mí me habrían dolido los ataques si hubieran hablado mal de la novela; si hubieran dicho está mal escrita o tiene fallas en su estructura, o, en fin, ese tipo de comentarios más relacionados con el texto. Muchos comentarios fueron de índole moral; decían que el libro debería venderse envuelto en plástico para que no lo hojearan, porque era pornográfico: pero a mí ese tipo de ataques no me dolían; al contrario, me daba gusto, me halagaba, porque era una señal de que el libro movía algo. Hubo incluso quien me dijo que habían quemado ejemplares del libro en una ciudad de provincia: qué honor, ¿no?”

Luis Zapata

Publicó también De pétalos perennes (Katún, 1981), que él mismo adaptó al cine como Confidencias, dirigida por Jaime Humberto Hermosillo y al teatro, dirigida por José Estrada. Es autor de Melodrama (Enjambre, 1983) y En jirones (Posada, 1985). En esta última novela los textos prueban el talento del autor para un juego cargado: la arbitrariedad sólo es aparente en el texto, novela donde nos hablan del lenguaje casual y se vuelven otra cosa. Se trata de otra forma de recrear las cosas dentro del mismo contexto del lenguaje. Así, el hijo conductor de esta tragedia es íntima que es la abierta y sincera expresión de la homosexualidad, pero creo que el lector no se debe asombrar con esta última frase; en realidad el tema gira en torno a la conflictiva y universal batalla que sostiene cualquier pareja amorosa para mantenerse a pesar de o en contra de sí misma. Casi todo está aquí cargado de dobles intenciones, estas ironías son también asomos de la sátira que está, como un subtexto demostrado, en cada uno de los relatos empezando por el Diario de un enamorado, hasta En jirones, la implacable narración y las estrategias formales que hacen que En jirones sea un libro en parte satírico. Este libro llueve el amor y los personajes se apoderan de la vida, al iniciar una batalla sexual. En las dos partes del libro, siempre se propone la variante de la convicción crítica de la sátira.

Luis Zapata

Zapata también es autor del libro de cuentos Ese amor que hasta ayer nos quemaba (1989) y de la novela La hermana secreta de Angélica María, ¿Por qué mejor no nos vamos?. En ella el autor lleva su exploración por un camino no menos elaborado, el diálogo; es un relato de estructura lineal y de fácil lectura. Se trata de la relación ejemplar entre dos universitarios de la Facultad de Filosofía y Letras, escrita con desenfado, humor festivo, y lleno de aventuras y humorismo; diálogo que se deduce ya en la narración picaresca del aprendizaje social, y, por lo mismo la racionalidad crítica hecha con un lenguaje tal vez como dice Zapata mamón y pedante de la parte intelectual. El diálogo refleja, creo bien, la relación del personaje gay con el femenino, por la supuesta marginalidad del homosexual es aquí plenamente asumida, sin culpa ni malestar: el joven como un estereotipo intelectual de amoralismo urbano. Su novela Los postulados del buen golpista, narra la forma como una mujer ha cometido incesantemente robos a grandes almacenes. En el texto se cuenta su vida y hazañas a un silencioso confidente. Tal vez, estas dos novelas sean lo más pobre escrito por Zapata, y ello se refleja no sólo en la trama (poco interesante hoy día), sino en el poco cuidado que tienen los personajes que inventa, y de su pobre rescate del lenguaje coloquial. Algunos de sus libros últimos fueron son Siete noches junto al mar, La historia de siempre, Las cálidas tardes del cine Guerrero (autobiografía), Paisaje con amigos.

Luis Zapata