Bina Ramroop rompió en llanto cuando se dio cuenta de que no iba a conseguir las entradas para el Mundial que había comprado para el cumpleaños 13 de su nieto.
Mientras miles de personas entraban al estadio Mercedes-Benz de Atlanta para el España vs Cabo Verde, un partido que deparó un notable empate sin goles, Ramroop se quedó afuera, cada vez más estresada, yendo y viniendo durante horas entre representantes de StubHub por teléfono y representantes de la FIFA en la taquilla de entradas. Cada uno culpaba al otro.
Nadie pudo averiguar por qué las entradas que Ramroop compró meses atrás en StubHub por 485 dólares cada una no podían transferirse del vendedor original a la aplicación de entradas de la FIFA. StubHub le ofreció un reembolso y, cuando Ramroop escuchó el rugido de la multitud por el inicio del partido, supo que no tenía otra opción que rendirse y aceptar la oferta.

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“No quería un reembolso, no quería que me devolvieran el dinero”, manifestó Ramroop. “Quería ir al partido”.
El Mundial ha ofrecido emociones en la cancha, pero los aficionados han inundado las redes sociales con quejas sobre entradas que nunca llegaron, pedidos que se cancelaron a última hora y horas que pasaron intentando resolver problemas entre el sistema de venta de entradas de la FIFA y plataformas externas de reventa.
La gran mayoría parece referirse al gigante del sector StubHub, pero personas que compraron a través de competidores como SeatGeek y Vivid Seats también han reportado inconvenientes. Entrevistas con aficionados y expertos de la industria muestran que algunos casos se deben a fallas técnicas en el proceso de transferencia, mientras que otros podrían involucrar a vendedores que, desde el principio, nunca tuvieron entradas para entregar, aunque StubHub niega que ese tipo de ventas ocurran en su plataforma.

La FIFA ha instado a los aficionados a comprar entradas de reventa a través de su propio mercado, donde aplica un recargo del 30% a cada entrada revendida, 15% para el comprador y 15% para el vendedor. Pero muchos aficionados compraron en otros sitios de reventa, ya sea por costumbre o porque esos sitios tienen precios más bajos o son más fáciles de usar.
Ramroop no se dio cuenta de que estaba asumiendo un riesgo cuando compró a través de StubHub, que ya había utilizado antes sin problemas.
Mientras ella y su nieto Elijah Gomes hacían el largo y solitario viaje de regreso en tren a los suburbios de Atlanta, Elijah seguía el marcador en su teléfono. El partido terminó sin goles, y él intentó animar a su abuela, devastada, diciéndole que al final no se habían perdido gran cosa (los caboverdianos opinarían distinto).
“Él me dice: ‘Abuela, está bien, abuela’. Y trata de consolarme”, contó Ramroop al día siguiente.
No era la única. Un periodista de The Associated Press fue testigo de más de una docena de aficionados frustrados en el partido que dijeron estar atrapados en situaciones similares.
StubHub culpó a la FIFA por los problemas de transferencia que han experimentado compradores como Ramroop. En un comunicado, afirmó que la FIFA tiene una “infraestructura tecnológica deficiente”, impuso restricciones de transferencia a última hora y no lanzó su nueva aplicación de entradas hasta unas semanas antes del torneo. La empresa también señaló a organizadores que “toman acciones anticompetitivas” que limitan dónde los aficionados pueden comprar y vender entradas.
Consultada sobre los problemas técnicos, la FIFA reiteró el miércoles que las ventas a través de su sitio oficial están garantizadas. Un problema de larga data en la industria
Observadores del sector dicen que los problemas parecen deberse a más de una causa. Para algunos, efectivamente podrían ser fallas técnicas, un problema que StubHub asegura que es “muy, muy raro” y que está trabajando intensamente para resolver. Para otros, señalan, probablemente se trate de un flagelo más antiguo: los vendedores especulativos.

Scott Friedman, veterano de la industria y cofundador de una consultora llamada Ticket Talk Network, explicó que algunos vendedores publican entradas antes de tenerlas realmente, apostando a que los precios bajarán a medida que se acerque el evento para poder comprarlas más tarde a un mejor precio. Pero como los precios de las entradas del Mundial se han disparado desde que comenzó el torneo, esos vendedores se han visto obligados a comprar entradas caras para cumplir sus pedidos o a cancelar y aceptar penalizaciones de las plataformas de reventa. Las penalizaciones de StubHub suelen ser del 200% del precio de la entrada, indicó Friedman.
“Esto no es nada nuevo”, sostuvo Friedman, al señalar otros eventos de alto perfil en los que aficionados frustrados se quedaron con las manos vacías, incluida la gira Eras de Taylor Swift. “Esto ha estado ocurriendo, pero está siendo noticia mundial porque es el Mundial”.
StubHub afirma que exige a los vendedores demostrar que tienen entradas antes de publicarlas. Pero, independientemente de la razón de las ventas canceladas, Friedman dijo que “StubHub debería cumplir cada pedido para asegurarse de que los aficionados entren al mayor evento deportivo global que ocurre cada cuatro años”. Eso es lo que muchos aficionados dicen que esperaban cuando compraron a través de StubHub.
La garantía FanProtect de StubHub promete entradas de reemplazo o un reembolso si las entradas no llegan. Pero la política reitera en varias ocasiones que esas soluciones se ofrecen a “entera discreción” de StubHub, lo que significa que la empresa puede optar por un reembolso en lugar de conseguir asientos de reemplazo.
“Ese es un lenguaje bastante explícito”, señaló Michael McCann, experto en derecho deportivo de la Universidad de New Hampshire. McCann indicó que un comprador podría intentar impugnar ese lenguaje bajo leyes estatales de protección al consumidor, pero sería una batalla cuesta arriba.

Los arrepentimientos de un padre
Pape Ndaw está desolado porque el regalo de graduación de secundaria que le dio a su hijo, los boletos para que ambos vieran el Holanda vs Japón en Dallas, su ciudad, nunca llegó.
Compró las entradas por alrededor de 550 dólares cada una en diciembre. Luego, dos días antes del partido del 14 de junio, recibió un correo electrónico de StubHub que le decía: “El vendedor no puede entregar sus entradas originales”.
Ndaw aceptó crédito en la tienda en lugar de un reembolso, pensando que usaría esos fondos para conseguir reemplazos rápidamente, solo para darse cuenta después de que las entradas más baratas de última hora costaban más de 1.500 dólares cada una. No solo no iban a poder ir al partido, sino que Ndaw dijo que StubHub rechazó su solicitud tardía de un reembolso en lugar del crédito en la tienda. Dar la noticia a su hijo, obsesionado con el futbol, fue brutal, contó Ndaw.
“Fue algo desastroso”, expresó. “Les había dicho a todos sus amigos que iba a ese partido. Literalmente lloró. Quiero decir, es un chico de 17 años, pero lloró”. Sacar lo mejor de la situación. A otros les fue algo mejor.

Patrick O’Neil, de Pittsboro, Carolina del Norte, viajó a Atlanta con su esposa, su hijo y familiares después de comprar cinco entradas a través de StubHub para el España vs Cabo Verde. Dos entradas se transfirieron con éxito, pero tres nunca llegaron. El hijo de O’Neil, de 15 años, y su tío terminaron usando las dos entradas, mientras que O’Neil, su esposa y otro familiar miraron el partido desde un bar cercano.
Después de que medios locales se enteraran de su calvario, O’Neil dijo que StubHub se puso en contacto con la familia y les ofreció entradas para otro partido. Como la familia ya había comprado entradas para uno, él y su esposa pidieron a la empresa que, en su lugar, entregara los asientos a la organización local sin fines de lucro Soccer in the Streets para que fueran a personas que, de otro modo, quizá no podrían asistir a un partido.
“StubHub no es malvado, pero forma parte de todo el sistema que hace que sea realmente difícil para chicos normales y para personas que quizá quieran ver un partido poder ir”, comentó O’Neil.
Un representante de StubHub confirmó a la AP el jueves que la empresa respetaría la solicitud de los O’Neil y enviaría entradas a la organización sin fines de lucro.
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