“Mañana (hoy) es el día más importante en mi vida hasta el momento y voy a darlo todo”, sentenció el boxeador mexicano Javier Cruz tras asegurar su boleto a la gran final de la división de más de 90 kilogramos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. El peleador de 24 años se ganó el derecho de buscar la medalla de oro al derrotar por una contundente decisión unánime de 5-0 a Gabriel Ke Ion, representante de las Islas Vírgenes.
Cruz, a quien le llaman “Javi”, “Gordo” o “Gorila” (los amigos), vive en Santo Domingo su segundo ciclo olímpico. Tras haber compartido selección nacional con figuras como el medallista olímpico Marco Verde, el gigante mexicano describió este triunfo como la gran revancha que el deporte le tenía guardada, al enfrentar su segundo ciclo olímpico y experiencia centroamericana (asistió a San Salvador 2023).

“Fue una buena pelea, un rival que nos trabajó, que intentó”, analizó el hidalguense. “Lo venía pensando mucho yo; mentalmente me sentía un poco bloqueado. Son mis segundos juegos y es la primera vez que puedo alcanzar una medalla en un evento tan grande. El boxeo nos dio una gran revancha y fue algo muy importante para mí en el tiempo que llevo como boxeador”.

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El sorteo del torneo le dio el pase directo a las fases definitivas, una situación que generó sentimientos encontrados en el pugilista: “Es algo que le pedí a la vida. En el boxeo no debe importarte un sorteo, pero llevo casi siete años como boxeador olímpico desde juvenil y nunca me había tocado un sorteo así. En el momento que se me dijo me dio mucha emoción, pero ahora viéndolo creo que sí hubiera sido buena una pelea previa. No queda más que trabajar para mañana; es el día más importante en mi vida hasta el momento y voy a darlo todo”.
Lágrimas por el pilar de su carrera
El momento más emotivo de la jornada ocurrió al finalizar sus declaraciones. Al recordar sus orígenes en el deporte, el gigante mexicano no pudo contener el llanto, señalando con profunda emoción el tatuaje en su brazo donde se lee el apellido “Cruz”.
“Me sabe a gloria. Inicié gracias a mi papá; él me metió al gimnasio sin ningún antecedente, sin esperar nada de mí. Jamás me ha presionado en esto, pero es el principal al que le agradezco. Se la dedico a mi papá, Javier Cruz”, concluyó conmovido el finalista centroamericano.
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