LA SEMANA PASADA dos notas musicales me hicieron clic: la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México imputó a OCESA / ECO Live y a su empresa de seguridad privada Lobo para vincularlas a la investigación del festival AXE Ceremonia, en el que murieron los fotoperiodistas Berenice Giles y Miguel Ángel Rojas cuando una grúa mal colocada les cayó encima. La otra es que, gracias a la presión que metieron en redes los fans del grupo vocal de K-pop BTS, al fin la Procuraduría del Consumidor meterá las manos contra OCESA, Ticketgángster y los revendedores, además prometió nuevos lineamientos para la venta de boletos de todos los espectáculos musicales.
Aunque OCESA lo niegue, es investigada por su presunta participación en el delito de homicidio de Bere y Miguel, además de once investigados cuyos nombres no se revelaron. El AXE Ceremonia se realizaba el 5 de abril de 2025, cuando una grúa que sostenía un adorno, colocada con toda negligencia, cayó encima de los fotoperiodistas. ECO Live decidió disimular y continuar el festival, mientras que la seguridad se encargó de ocultar lo inocultable y colocar un cerco informativo. Pese al “infierno ministerial”, el doctor Luis Raúl Giles, padre de Bere, mantendrá el proceso de responsabilizar a los involucrados, incluido el gran protegido Diego Jiménez Labora.
EL FENÓMENO DEL K-POP merece un acercamiento aparte. La fila virtual para los tres conciertos de BTS en México fue de 1.1 millones, los 150 mil boletos volaron en 37 minutos. Resulta que ya se revendían hasta en 190 mil pesos iniciada la venta. Entonces sus fans lograron lo que nadie: mientras la presidenta le escribía a Kim Min-seok, primer ministro de Corea del Sur, para pedirle que BTS diera más conciertos en un país descarrilado, sus seguidores organizados en el ARMY reventaron las redes y empujaron a la Profeco a investigar las turbiedades: venta en taquilla cuando anunciaron sólo en línea / preferencia a revendedores / reventa con precios sin tope / precios dinámicos sin aviso durante la preventa / “fallas” de la plataforma de Ticketgángster / cancelación de boletos irregulares / sanciones por no respetar las condiciones originales de venta. El asunto escaló a la mañanera: Iván Escalante, de la Profeco, dijo que tras el operativo que realizaron se determinó un procedimiento por infracción de la ley contra OCESA y Ticketgángster, sujetas a investigación y sanciones por falta de transparencia que pueden alcanzar la bicoca de cuatro millones de pesos, al igual que las revendedoras Stuhub y Viagogo por abusivas y desleales. Además, prometió reglas, como la publicación del mapa del recinto con precios exactos, especificando el costo total del boleto al menos 24 horas antes de la primera venta (precios dinámicos alv). Cualquier irregularidad se denuncia aquí: conciertos@profeco.gob.mx. En venganza, el ARMY balconeó a los revendedores en redes y los inscribió en las solicitudes para las licenciaturas en la Universidad del Valle de México. Ese fandom boicoteó a Trump allá y está haciendo historia musical acá.