FILO LUMINOSO

La voz de Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania

Tras un ataque en Gaza, la pequeña de seis años Hind Rajab permaneció atrapada en un vehículo junto a los cuerpos inertes de sus familiares Foto: Cortesía del autor

El 29 de enero de 2024, una niña de seis años quedó atrapada en un auto, rodeada de familiares que murieron acribillados por soldados israelíes. Hind Rajab, era la única sobreviviente en el automóvil Kia que pensaban usar para salir del barrio Tel al Hawa, de la ciudad de Gaza, siguiendo las órdenes de evacuación del ejército invasor. Hind, a quien llamaban cariñosamente Hanud, herida, llama por teléfono a un tío en Alemania que a su vez se pone en contacto con la Medialuna Roja Palestina (MLRP) en Ramala para pedir que rescaten a la niña. La cineasta tunecina Kaouther Ben Hania empleó las grabaciones de las conversaciones desesperadas, dolorosas y agonizantes entre el personal de esa organización humanitaria de rescate y la niña, en la poderosa y devastadora cinta La voz de Hind Rajab. Durante horas, los despachadores de ambulancias de MLRP tratan de consolar, entretener y mantener a la niña en la línea telefónica con la esperanza de que eventualmente las autoridades israelíes permitan el paso de una ambulancia en la ya muy destruida Franja de Gaza (aunque entonces el genocidio y la destrucción sistemática ejecutada por Israel apenas llevaba tres meses).

Las grabaciones de una niña aterrorizada ante la carnicería bélica constituyen hoy una de las evidencias más poderosas de la crueldad inhumana del ridículamente apodado “ejército más moral del mundo”. Este testimonio, que fue difundido y transmitido principalmente por redes sociales (e ignorado en gran medida por los medios corporativos), es el alma de la película de Ben Hania, de manera que el desenlace no es una sorpresa para nadie medianamente informado del operativo de exterminio y limpieza étnica lanzado por el gobierno de Benjamin Netanyahu (acusado por la Corte Criminal Internacional de cometer crímenes contra la humanidad, hacer padecer hambre como método de guerra y dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos).

LA VOZ DE ESTA NIÑA DESESPERADA debió haber despertado a las consciencias mediatizadas y dormidas, pero no fue así. La interminable tortura de la espera y el asesinato de Hind no logró cambiar nada. Hoy, ver imágenes y videos de niños y bebés despedazados se ha asumido como una curiosidad más del Zeitgeist. Presenciar un genocidio en streaming ha normalizado el dolor humano más extremo y así llegamos a un momento en que el régimen de Trump, con la complicidad de casi toda Europa y otros países, incluyendo varios estados árabes y musulmanes, planea (durante un cese al fuego en el que Israel sigue matando palestinos por docenas al día) erradicar a la población que ha sobrevivido a dos años y cuatro meses de genocidio, para convertir a la Franja de Gaza en una especie de Mar-a-Lago, prostibulario de lujo controlado por Trump y sus cómplices.

Mientras, los defensores del genocidio se revuelcan semántica y literalmente para intentar probar que lo que está sucediendo no es un genocidio, sino una justificada acción militar defensiva. Las principales organizaciones de defensa de los derechos humanos coinciden en llamar genocidio a esta masacre interminable: Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, International Association of Genocide Scholars (IAGS), Amnesty International, Human Rights Watch (HRW), B’Tselem, Physicians for Human Rights Israel (PHRI), Al-Haq, Al Mezan Center for Human Rights, Palestinian Centre for Human Rights, Defence for Children International, International Federation for Human Rights (FIDH), Middle East Children’s Alliance, Palestinian Medical Relief Society, Jewish Voice for Peace, y el Lemkin Institute for Genocide Prevention, entre otras.

Ben Hania entiende el poder estremecedor del material y trata de mantener un equilibrio narrativo: hace interactuar a los actores con esa voz espectral evitando así caer en el melodrama o sensacionalismo. Esta fórmula crea un efecto inquietante al combinar material documental y dramatización, que acentúa al mostrar a los actores Motaz Malhees (Omar), un empleado relativamente nuevo de la Medialuna Roja, Saja Kilani (Rana), la administradora y Amer Hlehel (Mahdi), el jefe; y a algunos verdaderos paramédicos, permitiendo que se escuche la voz de los despachadores entre las voces de los actores. Su acercamiento a la historia evita todo elemento que pudiera considerarse como explotación o propaganda, su enfoque está en la condición elemental del pueblo palestino: la indefensión, el abandono y la humillación rutinaria como forma de vida. El hecho de que habitantes de Ramala, que está a unos 80 kilómetros de donde se encontraba Hind, estén a cargo de intentar el rescate se debe a que los servicios médicos y de emergencia en Gaza ya habían sido pulverizados para entonces. Se intentó que un equipo de paramédicos localizado apenas a ocho minutos de Hind fuera al rescate. Sin embargo, la burocracia israelí (con la que tienen que comunicarse a través de intermediarios) que debía autorizar el desplazamiento y la ruta de acceso hizo que el trámite durara horas. Finalmente el ejército dio el permiso a la ambulancia tan sólo para abrir fuego contra Hind y los paramédicos asesinándolos a todos.

LA VOZ DE HIND RAJAB es importante no porque pueda manipular audiencias y llevarlas a las lágrimas sino porque expone algunos de los mecanismos intrínsecos del estado de apartheid sionista en territorios ocupados y en Gaza. Muestra una explicación de los laberínticos requisitos que se aplican contra los palestinos en algo tan elemental como obtener permiso para un rescate, y también al personal de la Medialuna Roja como seres humanos impotentes ante la desgracia y no como “asesinos de Hamás”, como los ha querido presentar la monótona, mendaz y criminal propaganda israelí o Hasbará. Ben Hania no pierde tiempo señalando villanos ni imponiendo responsabilidades criminales a individuos específicos.

LA VOZ DE HIND RAJAB EXPONE ALGUNOS DE LOS MECANISMOS INTRÍNSECOS DEL ESTADO DE APARTHEID SIONISTA EN TERRITORIOS OCUPADOS Y EN GAZA

Su cinta muestra el carácter sistémico de la opresión y el exterminio. Asimismo tampoco hay heroísmo, pero sí determinación y pasión por cumplir la tarea humana más elemental.

Un gran acierto de la directora consiste en no recrear el horror del auto donde Hind sobrevive rodeada de familiares asesinados. Omar en algún momento pierde el control y trata de presionar a su jefe para que ignore el protocolo y envíe a los rescatistas. A final de cuentas ni eso ni el procedimiento “legal” funcionan bajo un régimen despótico, caprichoso y cruel.

Esta tragedia contradice los dogmas hollywoodenses. Los palestinos son víctimas (adoloridos, agotados, mal alimentados, aterrorizados por su propio destino) de un poder devastador que ha ido probando los límites de la criminalidad y ampliándolos cada vez que la “opinión internacional” justifica sus acciones o pretende ignorar lo que está sucediendo. La voz de Hind Rajab es conmovedora, pero su valor principal es ser una metáfora de la condición palestina y un llamado a decidir si se está con la vida o con el genocidio.