No es ficción, es el abismo

“Lo mejor que tienen para ofrecer las plataformas de streaming en esta época son sus documentales. Si bien su oferta es limitada, la mayoría del catálogo es producido por ellas mismas y la competencia las obliga a elevar su calidad. Pero para aspirar a una panorámica más representativa habría que explorar a fondo el documental independiente. Por suerte, en México tenemos ambulante, un festival abierto al público con filmes de realizadores internacionales. La edición 21 se inauguró hace unos días”. Así presenta Velázquez este género cinematográfico.

No es ficción, es el abismo
No es ficción, es el abismo Foto: Especial

Existe cierta ambigüedad en cuanto al manejo del documental. Por un lado, la industria nunca pierde la oportunidad de demostrar su apatía hacia el género. Los canales de distribución para los filmes independientes siguen estando muy castigados. Afortunados son aquellos que llegan a colarse en algún festival. Y por otra parte, la competencia por un mercado ha hecho que plataformas como Netflix se hayan especializado en el documental de crimen. Su serie Conversaciones con asesinos ha dejado muy detrás a HBO o Prime en cuanto al tema.

Es una batalla, quizá no declarada de manera franca, la que han emprendido las cadenas para posicionarse en el número uno del relato de horror. Es innegable que Netflix va ganando la lucha. Sin embargo, aunque el criterio de las plataformas está muy alejado de lo experimental, no hay duda de que es de lo mejor en cuanto a oferta televisiva de la actualidad. Por supuesto que las plataformas siempre nos complacerán con algunos clásicos del cine y el catálogo de películas que ya han cumplido su ciclo en cartelera aumentará año con año, pero ante la saturación de las series y la telebasura como Yo soy Betty la Fea el documental se ostenta como su principal competidor.

Resulta un tanto contradictorio lo que ocurre con el true crime en las plataformas. Ponen al documental a competir directamente con la ficcionalización de ciertos personajes. La más escandalosa es la serie Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer Story (Netflix, 2022), en la que, con fines narrativos, retuercen el relato para lograr volverlo más amarillista. La dramatización de Dahmer lo pinta como un caníbal enloquecido que se bebía la sangre de sus víctimas como quien se bebe una michelada. Pero lo que muestra el documental es a un tipo que era extremadamente cariñoso con su abuela y que en sus ratos libres desmembraba cuerpos. Eso lo convierte en lo más escalofriante del mundo: mostrar a ese asesino sin espectacularidad alguna.

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El escritor Andrés Neuman en imagen de archivo

Si existe un boom del documental es difícil de precisar. El interés reciente de las plataformas por este género, desde que surgieron y se adueñaron de la televisión de paga, ha puesto a girar la rueda a mayor velocidad. Aunque en el pasado eran una preocupación exclusiva del campo cultural.

No es ficción, es el abismo
No es ficción, es el abismo ı Foto: Especial

HISTORIA Y CIENCIA

La reputación de la BBC como productora de documentales es reconocida en el mundo. Pero en esta carrera, más allá del alcance comercial, se han creado estupendos documentales de temas históricos y científicos.

Entre los primeros destaca Hitler y los Nazis. El mal a juicio (Netflix, 2024), de seis capítulos. Una exploración exhaustivamente documentada y detallada de las atrocidades cometidas por los nazis y el posterior juicio en Nuremberg. Si bien aquí existe dramatización, no se ha alterado la historia. Y cuenta con una crestomatía nunca antes vista. Un verdadero golpe en las tripas del telespectador. Aunque algunos de nosotros guardemos imágenes del Holocausto en nuestro archivo mental, verlas en el documental nos hace cobrar conciencia de lo lejos que llegaron los nazis en su sed de exterminio. El valor de El mal a juicio, radica en su impecable factura. Si creíamos que no hacía falta que nos fuera contado nuevamente el Holocausto, nos equivocamos. Necesitábamos este testimonio. El definitivo. Una referencia obligada a las atrocidades del nazismo.

En cuanto a ciencia, en Netflix también podemos encontrar La vida en nuestro planeta (2003). Una verdadera delicia que cuenta la evolución de la Tierra hasta nuestros días, en ocho capítulos. Los chistes recurrentes sobre lo aburridos que son los documentales sobre el mundo animal o científico jamás podrían mofarse de esta historia. Su forma narrativa hace que por momentos olvidemos que se trata de un documental. Es ese tipo de perfeccionamiento al que no pueden llegar otros subproductos, como los biopic, por ejemplo.

EL VALOR DE EL MAL A JUICIO, RADICA EN SU IMPECABLE FACTURA. SI CREÍAMOS QUE NO HACÍA FALTA QUE NOS FUERA CONTADO NUEVAMENTE EL HOLOCAUSTO, NOS EQUIVOCAMOS. NECESITÁBAMOS ESTE TESTIMONIO

DEPORTE

En el deporte, el género también ha sufrido un renacimiento. Inolvidable aquella serie de ESPN: 30 for 30, que entre otras vidas contó la del Toro Valenzuela. En los últimos años los deportistas han sido llevados a la pantalla en el formato que mejor les cuadra: el documental. Hay muchos que resaltar, entre ellos Rodman: For Better or Worst (2019), que pertenece también a la colección 30 for 30, pero en el volumen IV. Y que así mismo forma parte del elenco de The Last Dance (Netflix, 2020), la historia de los Toros de Chicago de Michael Jordan. Otros grandes documentales de este tema son Shaq (HBO, 2022), la historia de Shaquille O’Neal, y Maradona en Sinaloa (Netflix, 2022).

MÚSICA

Becoming Led Zeppelin (2025)

Había documentales oficiales sobre The Who, The Beatles, etcétera, pero faltaba el de Led Zep. Producido por ellos mismos, cuenta sus primeros años. Y si pensábamos que ya no había nada qué decir sobre ellos, estábamos equivocados. Con imágenes de archivo nunca antes vistas, relata cómo se formó la banda. Por eso la historia general del grupo se interrumpe después de la salida de Led Zeppelin II. Al tratarse de un retrato oficial nos escamotea las partes más suculentas de su carrera: las peleas, los excesos y la muerte de John Bonham. Quien, aunque no lo creamos, la única razón por la que aceptó tocar con Led Zep era por un sueldo. Con entrevistas a los tres miembros sobrevivientes de la que muchos consideran la mejor banda de la historia (yo no), apunta a la posibilidad de que en futuro venga otro (o quizás dos) documental que complete la saga.

Devo (Netflix, 2024)

El mundo entero merece saber quién es Devo. Y para todos aquellos que no han conocido su música, el documental sobre la banda es la oportunidad. El objetivo sí, es que te lleve directo a los discos, pero es más que eso, es un trozo de historia pop. Con mayúsculas. Más que un producto, se trata de una obra de arte. No por nada fue nominado a los Grammy. En tan solo media hora se narra el nacimiento, esplendor y caída de esta banda que le otorgó un nuevo rumbo a la música. Y además, es tan divertido como un video de Devo mismo. Es importante verlo, tanto si eres fan, como si no, para enterarte, no todos lo sabíamos, que detrás de los trajes amarillos y los látigos y los movimientos robóticos se esconde un grupo de artistas que se conocieron en la universidad, protestaron contra Vietnam y alentaron la contracultura desde sus orígenes. Es fascinante seguir sus pasos, sus descubrimientos, sus innovaciones. Y sus confesiones en la pista de baile altamente politizadas y liberadoras.

Ozzy: No Escape From Now (Paramount, 2025)

Estrenado dos meses y días después de su muerte, es el cierre de la historia del Príncipe de las Tinieblas. Retrato de sus últimos días, nos deja algo muy en claro. Ozzy no dejó de ser un hombre de hierro nunca. Si de joven se le consideraba una bestia por su manera de rocanrolear, en sus últimos años soportó innumerables problemas de salud. El peor, una operación en la espalda que resultó mal. Así que no, no fueron las drogas las que nos arrebataron a Ozzy, fue un médico negligente. El título lo dice todo: ahora no hay escape. Por lo que el centro del documental son las confesiones de un hombre que sabe que ha llegado el momento de despedirse. Sabe que no le queda mucho tiempo y prefiere dar su testimonio antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, el mito sigue vivo. La presunción de que tuvo una muerte asistida estará presente siempre sobre su figura. Y en el documental puede que estén las claves, o no, de esa decisión. Por eso es posible volver a verlo en busca de la pista que confirme si Ozzy planificó su salida.

TRUE CRIME

Spector (Showtime, 2022)

Este debería ser un libro de texto sobre cómo realizar una serie documental. Con una investigación meticulosa, los testimonios de expertos en materia criminológica y una figura excéntrica como objeto de estudio, cuenta, sí, la historia del productor musical responsable de Be my baby, la canción considerada por muchos la más bonita del mundo. Pero la gloria de Phil Spector lo abandonó hacia el final de su vida por un crimen que ocurrió en su castillo. El asesinato o suicidio de la actriz Lana Clarkson. El primer episodio cuenta la infancia de Spector y su encumbramiento como genio musical, para luego abrir paso a todo lo relacionado con Clarkson. Y el juicio que se derivó de ese crimen. La trepidante historia de un hombre que cambió su ingreso en el panteón de las leyendas por su comportamiento errático, su adicción a las armas y su afición al alcohol. Amigo íntimo de Lennon, terminó sus días de gloria en la cárcel. Pero la manera en cómo se cuenta ese periplo en Spector, es una lección de documentalismo moderno.

Aileen: reina de los asesinos seriales (Netflix, 2025)

Su historia ya había sido contada en la pantalla grande en Monster (2003), con Charlize Theron. Pero la ficcionalización se queda muy corta con este

documental. Famosa por asesinar a tiros a siete hombres en Florida a principios de la década del 2002, por fin se cuenta la historia con material de archivo al que nunca antes se había tenido acceso, como respaldo. Obra maestra de Emily Turner del género true crime, sobresale por el retrato de la asesina, pero también porque por primera vez cuestiona la manera en la que fue tratada por la ley al no considerar que se le haya sometido a un juicio justo. Según la versión de la directora, que nunca juzga ni moraliza sobre el tema, Aileen, prostituta y adicta, mataba en defensa propia. Algo que el sistema judicial jamás consideró. Lo que llevó a Aileen a la pena de muerte. Sin duda, de los mejores documentales que Netflix ha hecho en la primera mitad de la década.

Richard Ramírez: Night Stalker.

The Hunt For a Serial Killer

(Netflix, 2021)

Esta miniserie de cuatro capítulos compite con la historia de Dahmer o la de Fred & Rose West por ser la más extrema. Para quien no sepa quién fue Richard Ramírez, fue un asesino serial tan famoso que incluso aparece mencionado en la canción “Matando Güeros” de la banda Brujería. Aterrorizó a la ciudad de Los Ángeles. No hacía distinciones. No tenía los fetiches del Zodiac ni las costumbres de otro serial killer. Era tan despiadado que producía en la gente una fascinación como las que producen las estrellas de rock. Junto a él, Manson es buena onda. Ramírez se negó a hablar de sus crímenes durante toda su vida, pero en esta miniserie se presentan algunos testimonios que pudieron arrebatarle cuando estaba en prisión. La manera en que fue capturado se grabó en video. Y aquí podemos ver en tiempo real cómo se le puso fin a su reino del terror.

COMEDIA

Mel Brooks: The 99 year old man (HBO, 2026)

He aquí al padre de muchos de los mejores cómicos que surgieron en la década de los ochenta. He aquí al profesor. Pero también al colega. Un judío que desde niño sintió el llamado de la risa. La comedia es un arma de doble filo. O te puede matar muy rápido o te puede volver longevo. Y a Brooks le ha ocurrido lo segundo. Este año cumplirá el 28 de junio un siglo de vida. Es por ello que su documental se subtitula El hombre de los 99 años. Un doble guiño, que hace malabar con su personaje El hombre de los 2000 años. En cuatro episodios, en una entrevista cara a cara y con todo el material de archivo que puede atesorar alguien que además de todo es un exitoso director, autor de nada menos que El joven Frankenstein, Mel desembucha su biografía de viva voz. Carajo, no sabe uno qué admirar más. Una carrera llena de logros en el campo que puedas imaginar o la lucidez que tiene para su edad. Por supuesto hay momentos también agridulces, la pérdida de su esposa, de su mejor amigo y sus altibajos dentro de la industria. Pero la buena noticia, además de su incansable motor creativo, es que dirigirá una nueva película, Spaceballs 2 una secuela de Spaceballs, ya se anunció para el 2027. Quién puede presumir de una vida así. Nadie. Sólo el cómico judío más grande de la historia.

LA COMEDIA ES UN ARMA DE DOBLE FILO. O TE PUEDE MATAR MUY RÁPIDO O TE PUEDE VOLVER LONGEVO. Y A BROOKS LE HA OCURRIDO LO SEGUNDO. ESTE AÑO CUMPLIRÁ EL 28 DE JUNIO UN SIGLO DE VIDA
No es ficción, es el abismo
No es ficción, es el abismo ı Foto: Especial

Being Eddie (Netflix, 2025)

Eddie Murphy siempre ha sido un cómico especial. Porque es una persona que no carga con demasiados demonios. O al menos no los muestra. No bebe. Ni tiene adicciones como otros famosos. Drogas, sexo o compulsiones varias. Quizá algún día salga a la luz alguna de sus perversiones, pero mientras tanto continúa ileso. Sin embargo, es un tipo apasionado por la comedia. Lo que lo ha convertido en un actor. Sí, Eddie comenzó en el standup. Delirius, su especial de TV de 1983, hoy sería cancelado por los temas raciales y homofóbicos. De ahí saltó a varias películas que lo convirtieron en una de las estrellas mejores pagadas. En especial Detective suelto en Beverly Hills, De mendigo a millonario, 48 horas, Otras 48 horas, y Un príncipe en Nueva York. Pero hay otro Murphy, el de Dr. Doolittle, que lo conectó con una nueva generación (o varias). Y ese largo recorrido se cuenta en el documental. Que no trata ningún tema escabroso, es simplemente él y su trabajo. Una visión a un cómico único en su especie. Alguien que sin querer aleccionar a nadie ha demostrado que se puede sobrevivir dentro de la comedia siendo tímido.

¡Steve! (Apple TV, 2024)

Steve Martin ha hecho tantas películas que pocos se acuerdan que empezó como cómico. Y sus shows y sus rutinas lo convirtieron en toda una sensación. Por eso es indispensable ver su documental, para recordar que es mucho más que El padre de la novia. Pero en verdad muchos más. En dos capítulos, nos asomamos a la vida de un cómico heredero de la vieja escuela. Esa que construyeron Bob Hope y Bing Crosby, entre otros. No nos dejemos engañar por su actitud sobria, o su apariencia siempre impecable, casi incorruptible, Steve Martin es uno de los cómicos más inteligentes que ha pisado la tierra. Este documental es más que el relato de una vida, es Steve confesándose. Dejándonos entrar en sus pensamientos y en sus emociones más profundas. Algo súbito para un comediante que siempre ha sido reservado con su vida privada. La fama lo alcanzó rápido, para cuando llegó a los treinta años ya era el más famoso declamador de monólogos, capaz de llenar estadios. Fue también en su tercera década que alcanzó su look definitivo, con el pelo totalmente blanco parecía mayor. Perfecto para esos papeles en los que encanecido por completo podría interpretar papeles destinados a actores que le llevaban diez años. En ¡Steve! no hay nostalgia por los viejos tiempos, pero es imposible no percatarse de que nunca volverá a haber cómicos de la talla de este titán.

BONUS TRACK

Sly (Netflix, 2023)

Envejecer a veces no es buen negocio. En el presente, Sylvester Stallone es una figura polémica. Sus declaraciones políticas resultan un tanto absurdas para un hombre que se autonombró miembro de la clase trabajadora. Pero Stallone no siempre fue así, hubo un tiempo en que fue un ejemplo, el tipo que salió de los bajos fondos para convertirse en un actor y director famoso. Y seamos honestos, quién no ama la saga Rocky. Quien diga lo contrario es un mentiroso, incluso sus detractores más férreos han visto sus películas. El documental muestra todas sus reencarnaciones, mi favorita: Cobra. Más que la historia de alguien que pudo poner en marcha el Sueño Americano, Sly es el retrato de una época en que el cine podía ser perfecto en sus imperfecciones. Algo que ya no ocurre hoy.