LA CANCIÓN #6

La tuna gótica

La tuna gótica Foto: Cortesía del autor

ABORDÉ EL CARRUAJE que me transportaría al festival Eutanasia VI. El conductor, un chavo regordete vestido de negro hasta las uñas, escuchaba “Rock Lobster” de los B-52s: ¿Señor Rogelio? ¿Raúl? Cerré la puerta y me confirmó el destino hablándome de usted: ¿Ya de fiesta? A un festival de música. Oiga, qué bien, ¿de qué música? De postpunk, gótico. Qué buen gusto tiene. Trato de escuchar todo lo que pueda para escribirlo, voy al festival para hacer una reseña, te veo muy darks, ¿te gusta el gótico? Antes, ya casi no lo escucho, por la chamba. Ah, chingá, ¿pos a qué te dedicas? Soy Músico. Ah, mira, ¿qué tocas? Soy tuno, toco la bandurria en una tuna. Me quedé en pausa. Tuna, como la fruta, ¿la conoce?

La fruta sí, dije con cara de Homero Simpson. Entonces Raúl procedió a darme una cátedra del género musical, su historia y tradición española. Pero antes quitó a los B-52s y me puso su disco de la Tuna Universitaria de la Ciudad de México, agrupación en la que canta con voz tenor, toca la bandurria y la mandolina. Ájalas, no tenía idea de lo que decía, hasta que empecé a escuchar. Las tunas son universitarias, me explicaba Raúl, esa es la diferencia con las estudiantinas y las rondallas. Nacieron en las primeras universidades españolas en Palencia y Salamanca desde el siglo XII y se formaban por estudiantes que tocaban canciones populares y serenatas para pagar sus estudios. Después empezaron a componer sobre la vida alegre estudiantil, el ánimo tunero. Aquí las primeras tunas aparecieron desde 1880 en Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí.

¿Y POR QUÉ SE LLAMA TUNA? Me lanzó una mirada por el retrovisor: por el francés tune, que significa melodía, y de tunar o vagar libre por el mundo. ¿Has viajado mucho con tu grupo? Raúl me enlistó más de 20 países a los que ha ido a tocar, donde existe la hermandad tunera en América y Europa, la Asociación de Tunos. Por eso la capa negra que se pone la decora con los parches de cada país y estado en los que ha tocado y con las dedicatorias, las cintas de colores que le regalan. La llevaba en la cajuela con la bandurria de cuerda y su sombrero bicornio porque esa noche iba a tocar en el Centro Castellano del Centro Histórico. Entonces entendí su aspecto darks: el pantalón cervantino, la chaqueta, las medias y los zapatos, todo negro. En Eje Central empezó a sonar una sevillana que él había compuesto, le subió y empezó a cantar inspirado. Ni la IA supera nuestro surrealismo.

Cuando llegamos a Mesones 72 la fila de fauna darks se extendía una cuadra. A Raúl se le antojaba el festival, ya traía el outfit, pero tenía jale en El Castellano. Me invitó a escucharlo con una tuna de 20 integrantes (guitarra, laúd, mandolina, bandurria y pandero) todos los sábados, por si algún día me interesaba hacer una reseña. Me bajé atónito, nunca imaginé aprender tanto en un viaje de taxi. Qué vasto es el universo musical y uno contando tres acordes. Pese al frío, el Eutanasia VI se puso muy bien: los grupos, el sonido y la hemoglobina. Pero la revelación de la noche para mí fue la tuna gótica.