Recuerdo el momento de entrar a una tienda de discos Fye en Houston y caer electrocutado por “Middle of the Road”, esa canción de Chrissie Hynde y los Pretenders con la que abre Learning to Crawl me fulminó. Sin las mujeres el rock no hubiera existido. Ellas han inspirado el 90% de las canciones rocanroleras / rockeras / poperas sobre sexo, amor, desamor y codependencia. El otro 10% lo han producido féminas cabronas como Hynde, que lo desafió todo para subirse a un escenario con una guitarra y darle la vuelta a la canción. Uno jamás imagina la historia detrás de esta mujer, A todo riesgo. Memorias airadas de una pretender es una autobiografía reveladora, inesperada, que atrapa por su vocación de peligro. Le buscó los tres pies al gato y no murió de curiosidad.
Oriunda de Akron, Ohio, creció entre los 50 y los 60 en la transición de las ciudades rurales a industriales. Nunca estuvo de acuerdo con esa modernización ni con el conservadurismo familiar, así que fue jipi, vegetariana e hinduista. El libro, como ella reconoce, es una historia sobre el abuso de las drogas. Qué variedad y cantidad ingente de drogas se metió desde los quince años… hasta que los miembros de los Pretenders, el grupo que fundó con un esfuerzo sobrenatural, se mudaron de barrio por sobredosis. Estudiaba artes en la Universidad de Kent y vivía para el rock decidida a tocar en un grupo. Pero era nómada por naturaleza, siempre en movimiento, huyendo sola por Estados Unidos, Canadá y México, en medio de relaciones brutales con dos Ángeles del Infierno. Poco después de la masacre de estudiantes en Kent donde participó en 1970, se piró a Inglaterra y Francia.
ALLÁ LE TOCÓ EL NACIMIENTO DEL PUNK, enrollada con los protagonistas más picudos. Se hizo periodista del New Musical Express, en sus páginas se ganó una reputación matona, antes de trabajar en la tienda de Malcolm McLaren y Vivienne Westwood, donde se hizo amiga de los Sex Pistols, novia de Steve Jones y futura “esposa” de Johnny Rotten y Sid Vicious para apañar la ciudadanía. Ella lo único que deseaba era tocar, probó con incontables grupos, en Londres y París, bandas que terminaron siendo The Clash, The Damned y 999. Allá también se emparejó con heavy bikers, con Lemmy de Mötorhead y con Ray Davies de los Kinks, con quien tuvo una hija. Lo intentó hasta que, en 1978, logró formar al grupo de rock new wave que la llevó al estrellato.
Los Pretenders eran energéticos, muy melódicos, se estrenaron en febrero de 1979, un día después de que Vicious muriera por sobredosis tras matar a Nancy Spungen. Pese a todo, Hynde y su banda alcanzaron el #1 con su primer disco, Pretenders, por “Brass in Pocket”; para el tercero, Learning to Crawl, alcanzaron el estrellato total en Europa y América. Pero la maldición de la fama y las drogas los alcanzó cuando su novio / bajista, Pete Farndon y el guitarrista, Honeyman-Scott, también cayeron fumigados. Hynde abandonó las substancias con hipnosis y se reagrupó para continuar por la senda del riesgo como la única Pretender original.

