Diversa Cultural

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Diversa Cultural Foto: Especial
UN AMOR ARGENTINO
UN AMOR ARGENTINO ı Foto: Especial

UN AMOR ARGENTINO

A los jugadores de la Selección les exigimos que brillen, que ganen, que goleen. No aceptamos nada excepto el absoluto triunfo. A nuestros equipos argentinos les toleramos, con buen ánimo y mejor sonrisa, que jueguen como una tropilla de yeguas. Ahí sacamos a relucir toda la pirotecnia folklórica del dichoso “aguante”. Pero a la Selección no le perdonamos ni el menor renuncio. Claro, como juegan lejos, ganan fortunas incalculables y salen en las tapas de los diarios del mundo todas las semanas, esperamos que sean infalibles. Con gesto adusto, impaciente, nos ponemos a mover el piecito mientras esperamos que vengan a dejar acá un poco de toda esa maravilla. […] [A la Selección] la voy a seguir queriendo cuando se apague el Mundial, y cuando regresen los enviados especiales y los que se ganaron los viajes a Brasil, y cuando esos muchachos multimillonarios regresen a Europa a esos clubes que son de otra galaxia.

Cuando todo eso suceda yo me voy a quedar acá, queriendo a la Selección a sabiendas de que es muy difícil ganar, porque esto es futbol. No me voy a quedar solo. Ahí nos encontraremos los futboleros. En esa noción dolorosa y sabia al mismo tiempo. Y queremos a la Selección desde ahí. Sin tanta parafernalia, sin tanta solemne prescindencia.

En una de ésas esa idea, ese sentimiento, se lo único que, raspando el fondo de la lata, se mantenga igual a sí mismo. Un amor argentino, mientras me hago irremediablemente viejo.

Eduardo Sacheri, “Un amor argentino”, El fútbol, de la mano, Debolsillo, 2026.

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LA REINA ES EL CENTRO DE LA VIDA

La mente femenina ha demostrado tener capacidad para todos los saberes y logros de los hombres y, a medida que transcurren las generaciones, esa capacidad se verá expandida; la mujer media será tan culta como el hombre medio; y luego, más culta aún, pues las facultades aletargadas de su cerebro se verán estimuladas hacia una actividad que, debido a los siglos de reposo, se volverá más intensa y poderosa. Las mujeres harán caso omiso de los precedentes y sobrecogerán a la civilización con sus progresos.

El que las mujeres accedan a nuevos campos de desempeño y usurpen gradualmente la posición de superioridad hará que la sensibilidad femenina se difumine y, finalmente, termine por disiparse; asfixiará el instinto maternal, así que el matrimonio y la maternidad pasarán a ser repugnantes y la civilización humana se acercará cada vez más a la perfecta civilización de las abejas. La relevancia de todo esto descansa en el principio que domina la economía de las abejas: una supremacía preponderante del instinto de inmortalidad que convierte a la maternidad en algo divino. El centro de la vida de las abejas es la reina.

Nikola Tesla, Escritos y cartas, 1890-1943, ed. Miguel A. Delgado, trad. Cristina Núñez Pereira, Turner, 2013.

LA REINA ES EL CENTRO
DE LA VIDA
LA REINA ES EL CENTRO DE LA VIDA ı Foto: Especial

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AL NACER LA LUZ

En la noche de S. Thala, las sirenas vuelven. La mar crece, se decolora como el cielo.

Se oye:

—Ella permanecerá así hasta la aparición de la luz.

Se callan. La luz aumenta de un modo imperceptible, tan lento es su movimiento. Y también la separación entre la arena y las aguas.

La luz asciende, abre, muestra el espacio que crece.

El incendio, a su vez, se decolora como el cielo, como la mar.

El viajero pregunta:

—¿Qué sucederá cuando llegue la luz?

Se oye:

—Durante un instante, ella quedará cegada. Después comenzará a verme de nuevo. A distinguir la arena de la mar; luego, la mar de la luz; después, su cuerpo de mi cuerpo. Luego ella separará el frío de la noche y me lo dará. Después, ella solamente oirá el ruido, ¿sabe usted? ¿De Dios…, esa cosa…?

Se callan. Vigilan la progresión de la aurora exterior.

Marguerite Duras, El amor, trad. Enrique Sordo, Tusquets, 1990.

AL NACER LA LUZ
AL NACER LA LUZ ı Foto: Especial

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EL RECUERDO DEL RECUERDO

—Para un enamorado, el encuentro y la separación transforman los minutos, las imágenes, las palabras. No podemos conservar intacto ni el recuerdo de un momento porque el recuerdo va siendo recuerdo del recuerdo: de un recuerdo apasionado o indiferente que siempre es inexacto.

—Se repiten los hechos con extraña insistencia. Con temor de perderse, las formas se repiten en ellas mismas: en la hoja del árbol está dibujada la forma de un árbol en miniatura; en el caracol, la terminación del mar con sus ondas sobre la playa; en una sola ala, imperceptibles alas infinitas; en el interior de la flor, diminutas flores perfectas. En las caras se reflejan las caras más contempladas.

—Esa figura que prefirieron nuestras pupilas, ¿puede, entonces, quedar para siempre en nosotros como un brillante retrato en colores?

—Puede quedar como quedan en las manos las formas y el perfume de otras manos. Se repiten las cosas, pero un día se saben, un día se transforman, un día se expían.

—Un día también se pierden: es claro que un día llegará la muerte.

Silvina Ocampo, Autobiografía de Irene, Lumen, 2023.

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EL AMANTE Y EL AMADO

El amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante del que estamos hablando no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.

Carson McCullers, La balada del café triste, trad. María Campuzano, Seix Barral, 2001.

EL RECUERDO DEL RECUERDO
EL RECUERDO DEL RECUERDO ı Foto: Especial

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LOS ESPÍRITUS DE LA SINRAZÓN

La fragilidad, el genio, la creatividad y la irracionalidad nunca dejarán de hostigarnos, siempre estarán allí para seducirnos y embrujarnos, serán deleite y tormento, porque nos muestran nuestros múltiples rostros, no solo la profunda oscuridad de la depravación, sino también la naturaleza casi milagrosa de aquello que consideramos normal, cotidiano y miserable: el sentido común. Aunque no cabe ninguna duda de que corremos un gran peligro al dejar que los espíritus de la sinrazón galopen fuera de control, libres y salvajes, tampoco podemos exorcizarlos del todo, porque sin ellos no solo seremos más pobres en muchos sentidos: sin ellos puede que no sobrevivamos.

Benjamín Labatut, La piedra de la locura, Nuevos Cuadernos Anagrama, 2024.


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