Diversa Cultural

Diversa Cultural
Diversa Cultural Foto: Especial

ESCALAR Y ESCRIBIR

“Un escalador contó […]: ‘La mística de la escalada es escalar, llegas a la cima dela roca contento de que se acabe, pero en realidad desearías que pudiera seguir para siempre. La justificación de escalar es escalar, así como la justificación de la poesía es escribir. No conquistas nada salvo cosas en ti mismo… El acto de escribir justifica la poesía. Pues escalar es lo mismo: reconocer que eres un fluir. El propósito de fluir es seguir fluyendo, no buscar un pico, o una utopía, sino permanecer en el flujo. No es un ascender, sino un fluir continuo; asciendes para seguir fluyendo’.”

Johann Hari, El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla, trad. Juan José Estrella González, Planeta, 2023.

Escalar y escribir
Escalar y escribir ı Foto: Especial

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MI AMIGO EL MONSTRUO

Yo al principio no lo quería porque creía que él iba a comerme un pie. Los monstruos son agarradores de mujeres, que se llevan una mujer en cada hombro y si son monstruos viejitos se cansan y tiran a una de las mujeres en la cuneta del camino. Pero este que yo digo, el amigo mío, es un monstruo especial. Nosotros nos entendemos bien, aunque el pobre no sabe hablar y por eso todos le tienen miedo. Este monstruo amigo mío es tan pero tan grandote que los gigantes le llegan nada más que hasta el tobillo y él nunca agarra mujeres ni nada. Él vive en el África. En el cielo no vive, porque si estuviera en el cielo, como Dios, se caería. Es demasiado grande para poder vivir por ahí por el cielo. Hay otros monstruos más chicos que él y entonces viven en el infinito, cerca de donde queda Plutón, o todavía más lejos, allá en el onfinito o en el piranfinito. Pero este monstruo amigo mío no tiene más remedio que vivir en el África. Dos por tres me visita. A él nadie lo ve, pero él puede verlos a todos. Además, se puede convertir en cualquier cosa que quiera. A veces es un cangurito que me salta en la barriga cuando me río o es el espejo que me devuelve la cara cuando me parece que la perdí, o es una serpiente disfrazada de lombriz que me hace la guardia en la puerta para que nadie venga y me lleve. Ahora, hoy o mañana, el monstruo amigo mío va a aparecer caminando por el mar, convertido en un guerrero que más inmenso no puede ser y echando fuego por la boca.

Eduardo Galeano, Vagamundo y otros relatos, Siglo XXI, 2016.

Mi amigo el monstruo
Mi amigo el monstruo ı Foto: Especial

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LA SEPARACIÓN

Ada dice que diremos que es de mutuo acuerdo, o sea que no es ella la que me deja, sino que ambos hemos sido conscientes de que la relación ya no funcionaba. No creo que haya ser humano sobre la tierra que odie más el verbo funcionar aplicado a las emociones de los seres humanos que yo. No sé por qué quiere que mintamos. Es absurdo. Cualquiera sabrá verlo. Me da tanta pena todo. La pena se extiende por la casa entera, por las paredes, por la televisión, por los sofás, por los libros, por el jabón del lavabo, por las toallas, por las sábanas, por los wasaps, por los grifos, por la cafetera, por la mirilla de la puerta, por todo, todo deserta de su ser, todas las cosas quieren desaparecer, como ese tresillo verde que compramos hace unos meses para ver juntos las series de las plataformas. ¿Qué demonios hacemos con el sofá? ¿Lo tiro por la ventana? Lo miro y está en llamas, arde el sofá verde.

Manuel Vilas, Islandia, Destino, 2026.

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DIÁLOGO ENTRE SURREALISTAS

—Mira esa mancha blanca allá arriba, parece una flor inmensa pero quizá no es más que el reverso de una hoja: hay tan poco viento. La noche aquí debe estar llena de trampas, de ruidos desconocidos. Pero lo más bello porque es lo menos imaginable, es todavía el amanecer. Todo lo que no nos perdonaremos haber perdido.

—La selva nos rodea; ella y sus sortilegios, ya los conocíamos antes de haber venido. ¿Recuerdas un dibujo que titulé “Delirio vegetal”? Ese delirio está ahí, lo tocamos, participamos en él. Somos uno de esos árboles con pisos, llevando en el hueco de las ramas un pantano en miniatura con toda su vegetación parasitaria injertada en el tronco fundamental: ascendente, pendiente, activa, pasiva, y aparejada de arriba abajo con lianas de flores estrelladas.

—En efecto, tú te reencuentras aquí como nadie. Todo ha permanecido en su lugar desde hace tanto tiempo. Se terminará por percibir que los paisajes surrealistas son los menos arbitrarios. Es inevitable que éstos encuentren su resolución en países donde la naturaleza aún no ha sido domesticada en absoluto. Qué sueño rimbaudiano de planos opuestos esa caída sobre el valle al fondo del cual ruge el instrumento de todos los torbellinos.

André Breton, “El diálogo criollo entre André Breton y André Masson”, Martinica, Encantadora de serpientes, trad. Rodolfo Alonso, Argonauta, 2010.

Diálogo entre surrealistas
Diálogo entre surrealistas ı Foto: Especial

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LA BIBLIOTECA DE MONTAIGNE

La biblioteca queda en el tercer piso del castillo; es de forma circular, ampliamente iluminada por ventanales que dan a un paisaje de montañas. Las paredes están atestadas de libros, y dos inscripciones le recuerdan su clausura voluntaria por el cansancio del mundo y de los honores, y su devoción a la memoria de La Boétie. Esta biblioteca es el peñón de un águila que emprende sus vuelos a través del tiempo y del espacio. Su cuerpo está apresado, sepultado, como en el sepulcro donde después descansará definitivamente. Se ha hecho a esa doble vida de cautivo y de trotamundos. Lo describe en sus últimos años: “Está en el tercer piso de una torre. En el primero está mi capilla, en el segundo un dormitorio y sus dependencias, donde me acuesto a menudo para estar solo. Arriba había un gran guardarropa. Era en tiempos pasados el lugar más útil de mi casa. Paso allí la mayor parte de los días de mi vida, y la mayor parte de las horas del día. Jamás permanezco de noche. A continuación hay un gabinete bastante limpio, capaz de recibir fuego en invierno, muy agradablemente abierto […] Esa es mi residencia. Procuro ejercer el dominio puro y sustraer este único rincón a la comunidad conyugal, filial y civil. En lo demás, no ejerzo sino una [autoridad] verbal… en esencia, confusa. ¡Miserable, a mi juicio, quien no tiene en su causa dónde estar consigo, dónde formar su corte privada, dónde esconderse!”

Ezequiel Martínez Estrada, Montaigne, UNAM, 2007.

La biblioteca de Montaigne
La biblioteca de Montaigne ı Foto: Especial

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LA SIMULACIÓN

La vida es una cosa. El arte es otra cosa aunque se mueve dentro de la vida. Y la simulación del arte no es arte ni es vida. Los seres ordinarios y normales viven en la vida. Los artistas viven en el arte. Los falsos artistas o seres artificiales no viven en la vida ni en el arte. ¿Pero puede haber acaso, seres que caminen por la calle sin pasar por la vida? Sí que los hay y de carne y hueso. El señor Marinetti constituye un perfecto ejemplar de esta fauna de seres artificiales. El hecho deque coma y duerma, no significa que esté en la vida y viva en la vida, y el hecho de que piense y escriba, no prueba que esté en el arte. Los fantoches consumen también aire y espacio y se producen por líneas y formas pintorescas. Entre la zona de la vida, la del arte y la del artículo del arte y de la vida, hay un copioso y constante tráfico de personajes. Son los seres normales y ordinarios de la vida, que pasan a veces, al mundo del arte o al de la suplantación de la vida y del arte. Son, otras veces, los artistas, que pasan al mundo de la vida ordinaria o al del artificio del arte y de la vida. O son los seres artificiales que pasan a vivir lealmente o a ser artistas verdaderos.

César Vallejo, Prosas, Linkgua, 2024.

La simulación
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