Viernes 14.08.2020 - 12:19

El Machín

Humor ñero en cuarentena

El espacio virtual era una geografía privilegiada para buscar entretenimiento antes de la crisis, pero el aislamiento obligatorio reforzó su potencia. Al inicio de la cuarentena, un joven hizo y compartió en Facebook
videos con historias de barrio, actuadas por muñecos de luchadores. Su personaje, el Machín, ha obtenido
un éxito inesperado. Presentamos aquí una charla con su creador. Anticipamos que una parte de los lectores
reconocerá el lenguaje popular, pero no todos; al final del texto incluimos un glosario mínimo de los giros más singulares.

Humor
El Chipotes, el Machín, la Dayana y el Picudo.Foto: Terbio Ramos
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Los mexicanos nos reímos de todo. La situación del Covid-19 causa estrés, pero siempre hay algo que nos saca una carcajada. El confinamiento me hace recordar el abril de 2009, cuando la influenza H1N1 coincidió con un temblor de 5.7 grados Richter, en la Ciudad de México. No tardó en surgir el chiste: “¿Qué le dijo México a la influenza?”. La respuesta: “Mira cómo tiemblo”.

En situaciones como ésta que estamos viviendo, las redes sociales nos entretienen y ofrecen humor: la risa libera de los problemas. Nos burlamos de todo, hasta de nosotros mismos. A cualquier tema le encontramos chiste, doble sentido, cualquier cosa para chingar. El humor mexicano se remonta a las pastorelas navideñas del periodo colonial, en las cuales sobresalían personajes que hacían reír. A partir del siglo XIX, los desinhibidos se convertían en comediantes; se presentaban en espectáculos tipo zarzuela, en teatros de revista o carpas de circo. Su público más fiel era la clase popular. Ya en el siglo XX, reconocidos cómicos del país como Lupe Rivas Cacho, Sara García, Leopoldo Beristáin, Joaquín Pardavé o Tin Tan se hicieron en sitios populares de ese estilo.

“YO SÍ ME AZOTO”

El humor mexicano no parece tener límites; su identidad cuaja en la llamada picardía mexicana. A través de los años se ha identificado con los espectáculos callejeros, con el cine de rumberas y ficheras. También con las historias de Polo Polo y programas de televisión como La carabina de Ambrosio, Los Polivoces, ¿Qué nos pasa? y La hora pico. Lo mismo con el stand up y con los youtubers. Sin embargo, algunos personajes hacen en internet un humor más marginal. El Machín es un ejemplo. En su Facebook advierte: “Bienvenidos al entretenimiento más ñero para adultos, donde encontrarás casos de la vida real, desde el barrio mexicano para todo el mundo y todas las clases sociales. ¿Quién dice que los muñecos son para niños?”.

Gerardo Terbio Ramos anima la propuesta del Machín. Dice que todo comenzó como un juego y ahora, con una combinación de ocio e ingenio, está llevando la vida ñera a las redes sociales. “Se me ocurrió subir a mi cuenta personal de Facebook un video que mostraba cómo la gente del barrio se saca de pedo en las micheladas, los bares y otros lugares que visita”, comenta desde la pantalla de mi celular. En plena cuarentena del coronavirus, la gente que vio a finales de marzo el primer video del Machín, titulado “Yo sí me azoto”, le pidió que hiciera otro para saber qué había pasado con la pelea entre un luchador de plástico y un Iron Man.

El originario del Cerro del Judío, en la Alcaldía Magdalena Conteras, al sur de la Ciudad de México, complació a quienes se rieron con esa primera historia en video. Eligió un personaje principal y se dio a la tarea de realizar más grabaciones. El nombre que le otorgó al luchador de plástico fue el Machín; está inspirado en un tipo que conoció en el barrio. “Ese carnal venía saliendo de cana, se dedicaba a robar”, explica el también instructor de su propio gimnasio, ubicado en la colonia San Bernabé de la misma alcaldía. “A ese cábula le decían el Machín. Era buen pedo, pero andaba de rata y agravioso”. El juguete que lleva ese nombre representa a un chilango problemático, de barrio. Terbio lo recibió de regalo cuando tenía seis años; siempre ha sido fan de las luchas y entrenó por un tiempo con el luchador profesional Último Guerrero.

De no ser por internet, afirma, su propuesta no existiría. Le divierte cómo la gente se identifica con las historias que protagonizan los juguetes. “Yo juego con los muñecos, pero en la vida real sí hay mujeres como la Dayana, que siempre están calmando a su güey. Algunos, como el Machín, siempre se andan sacando de pedo en todos lados. Hay otros, como el Picudo, que todo el tiempo le tiran esquina a sus valedores. O hasta hay banda como el Chipotes: aunque son bien recios y la gente los cree de lo peor porque salieron del reclusorio, son los más leales con sus compas”, explica Terbio, a quien desde la pantalla de mi celular le noto el cuello y los brazos tatuados.

Ese carnal venía saliendo de cana, se dedicaba a robar , explica el también instructor de su propio gimnasio, ubicado en la colonia San Bernabé de la misma alcaldía 

DEL BARRIO CHILANGO

Lo que gusta del Machín es que representa situaciones que se dan en el barrio. “¿Quién —pregunta— no se ha dado en su madre? ¿A quién no le han querido chapulinear a su vieja? Es algo chido y de mexicanos lo que hacen estos muñecos”. Conforme produce más contenido en estos días apocalípticos, la apariencia de su protagonista ha cambiado y se asemeja a la de su creador, de aspecto más rudo. Al principio, el luchador de plástico no tenía tatuajes y usaba mallas en color café. Ahora está cubierto de tinta y viste de negro. “Siempre me ha dado por coleccionar cosas de cuando era niño”, explica el creador de este proyecto, que en la cuenta de Facebook El Machín Oficial rebasa los diez mil seguidores. ¿Y los otros juguetes, como el Iron Man, Dr. Doom, el Picudo (una alcancía del luchador Rayo de Jalisco), el Chipotes (un Nenuco) y la Dayana (una muñeca Bratz)? “Son de mis hijos”, responde. “Los tenía guardados y no sabía que terminaría haciendo algo con ellos”.

De 29 años, Terbio cree que el tipo de humor que hace sólo se encuentra en los barrios chilangos. Hoy, cientos de videos con la misma línea marginal se pueden ver en internet. Personajes como Brandon Lee o Papi Chakalito obtienen likes a partir de clichés relacionados con el reguetón, como las motonetas, las monas, el perreo, el hablar chakalón. Igualmente, páginas de Facebook como la de Sí mamá han forjado su propio público a partir de bromear con los chapulines, los rameros, la droga, la música salsa. Lo que más ha llamado la atención es el #SíMamáChallenge, que consistía en saber quién hablaba más ñero. Participó gente de diferentes barrios de la Ciudad de México y también de algunos reclusorios.

Respecto a estos otros personajes del humor ñero, cada uno tiene su estilo, lo adapta a su generación y al entorno donde se mueve. “La realidad es que un ñero no tiene que ser reguetonero; hay rockeros, salseros, como sea”, explica Terbio, quien también comienza una carrera en el hiphop con el nombre Terbsxxx. “Lo que sucede con el Machín es que da la impresión de ser un güey que va saliendo de la cárcel y trae ese pinche lenguaje. Mi idea es que conozcan a un ñero real, cómo habla, vive y se expresa”.

Lo que hace más llamativa la propuesta de Terbio es que representa sus historias a partir de muñecos malandrines. “Los ñeros los aman, se identifican y dicen: qué chingón”. Su contenido lo ha disfrutado gente de Estados Unidos, Nicaragua y Panamá. No obstante, dice que personas de otro nivel social le han dejado mensajes de qué asco, rechazando la identidad y diversión de los sectores populares. “Los prejuicios sólo son de gente mamona. Las clases sociales no tienen nada que ver porque hay humor para todos. A quien le llegue el pedo agravioso del Machín, que le llegue”.

TIN TAN, BIEN PINCHE ÑERO

Aclara que no tiene influencias para los videos que hace desde casa. No niega que creció viendo películas del cine de ficheras, como El día de los verduleros (1986), donde salían Alfonso Zayas, el Tun Tun y Luis de Alba, interpretando a Juan Camaney. A mucha gente, ese tipo de cine mexicano le parece vulgar por su alto contenido de albures, piropos, sexo y demás actos políticamente incorrectos. Sin embargo, así fue el humor que marcó la aparición de la primera película de ese tipo, Bellas de noche (1975), y de ese género que se extendió hasta la década de los noventa.

Terbio siente aprecio por Tin Tan, quizá el cómico mexicano más grande de todos los tiempos, gracias a películas en las que representó a la clase popular en cabarets, cantinas y vecindades, además de alternar con rumberas como Tongolele. “En su película El hijo desobediente [1945], Tin Tan habla bien pinche ñero”, dice al recordar al llamado Pachuco de Oro. “Lo mismo en El rey del barrio [1950]. De ambas películas he sacado pendejadas para que las hagan los muñecos”.

Sin embargo, las aventuras de sus personajes surgen de la experiencia. Desde morrito, Terbio ha andado en la calle, juntándose con personas más grandes, aunque su jefa lo regañaba. “Eso me llevó a cotorrear con gente que habla como el Machín, el Chipotes o el Picudo”, dice, mientras aprovecha y le manda saludos a sus carnales de la Buena Mafia. “Ese tipo de lenguaje lo he vivido diariamente, por eso me sale tan natural. Incluso yo he llegado a ser como el Machín: al lugar que iba, me desconectaba y terminaba siempre dándome en la madre”.

Terbio no tiene influencias para
los videos que hace desde casa.
No niega que creció viendo películas
del cine de ficheras, como El día
de los verduleros (1986), donde salían
Alfonso Zayas, el Tun Tun y Luis de Alba 

LA PANDILLA MALOSA

Los prejuicios sobre este tipo de humor rozan la línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Tal vez para mucha gente sea innecesario lo que hace Terbio con sus muñecos, pero es una realidad que cada quien decide qué ver. Para miles resulta divertido, les causa gracia cómo se expresan los juguetes. Sin embargo, su verdadero nicho está en lugares como las colonias Doctores, Peralvillo, Tepito, Pensil; el barrio de la Alcaldía Álvaro Obregón conocido como El Queso y la Ciudad Perdida de Tacubaya. Cuando hace transmisiones en vivo desde el Facebook del luchador le piden saludos desde el Reclusorio Oriente y de otros Centros de Readaptación Social. “La neta, el Machín jala a toda esa pandilla malosa, porque lo que represento es su humor, como ellos cabulean; se identifican con lo que viven y dicen los muñecos”,  comenta Terbio. Sabe que no es el único que está haciendo contenido de este tipo. “Pienso que jugando es como a la banda puede que le gire la ardilla y diga: ‘No mames, yo hablo más ñero y soy más cagado que ese güey. Debería de ponerme a hacer videos’”.

Para Terbio, el humor de sus personajes implica un lenguaje único. Algo que hace ver a su protagonista como un ñero políticamente correcto es la presencia de la Dayana, novia del Machín. Esa muñeca Bratz encarna cierto perfil de la mujer del barrio. “Cuido mucho que él no agravie a la Dayana, que no le diga palabrotas”, explica Terbio, sin negar que a veces se le complica. “Ella es quien siempre anda ofendiendo y trae cortito al Machín. Si ella le dice ‘vámonos’, ni hablar, se van”. Explica que el contenido que realiza es totalmente improvisado; imagina situaciones de la vida real. “Lo que siempre pasará entre ellos dos es que cuando el Machín se desconecte, la Dayana lo va a calmar. Debo hacer que eso se vea ñero, pero sin que ese güey sea culero con su ruca”.

También se hace cargo de la edición de cada uno de los videos. Se le facilita porque desde la secundaria hace música y rapea. Eso mismo le ha permitido hacer una canción inspirada en la intro de la serie Príncipe del rap, para los capítulos que ha comenzado a subir al canal de YouTube. Igualmente creó “La cumbia del Machín”; forma parte de un video que se lleva a cabo en un baile sonidero. Sin embargo, dice que para un futuro tendrá que hacer una ciudad miniatura y ñera; entonces necesitará de alguien que lo ayude con los muñecos o la cámara. “Mi idea es hacer maquetas para comenzar a grabar en la calle. Esto apenas está creciendo y no puedo quedarme en lo mismo”, explica, aunque aclara que no quiere ser etiquetado como youtuber.

Las aventuras del Machín no nacieron con la finalidad de entretener a los chilangos, a gente de otros estados del país o incluso a personas del extranjero, como ha ocurrido en los hechos. “No sé qué transa con lo de monetizar; yo hice un canal de YouTube porque la banda me lo pidió”, explica Terbio mientras se ríe y asimila cómo está creciendo lo que comenzó casi sin darse cuenta. Él seguirá dándole una vida ñera a sus muñecos por diversión, sin dejar de exponer la vida del barrio, criticar a algunos youtubers y, como su público pide, algún día convertir a su luchador en el archienemigo del Escorpión Dorado, personaje de internet con quien sus seguidores lo comparan. El Machín quiere verlo frente a frente.

Glosario mínimo por orden de aparición 

Ñero: persona mal educada, callejera o vulgar; también puede referirse al buen amigo, compinche o cómplice.

Sacarse de pedo: se usa cuando alguien es agresivo y altanero sin motivo.

Cana: la cárcel.

Cábula: persona burlona.

Agravioso: persona problemática y peleonera.

Tirar esquina: ayudar.

Recio: persona a quien no le importa nada.

Chapulinear: cuando un amigo o conocido te quiere bajar a la novia.

Mona: droga barata, hecha a base de solvente, inhalable.

Chakalón: forma de hablar en los barrios.

Chapulines: personas que sí le bajaron la novia a un amigo o conocido.

Rameros: habladores.