Por Mara Vázquez Morquecho
Una personalidad difícil, gatillo facil, así es Boogie el aceitoso. Tendrás tiempo de comprobarlo este viernes 5 de marzo, día en que estrena esta cinta en salas de nuestro país.
El personaje de historieta creado por la excelente pluma del argentino Roberto Alfredo Fontanarrosa es llevado a la pantalla grande por el director Gustavo Cova. Se trata de una animación en fondos 2D y elementos 3D sostenida por un guión ácido e inteligente, al igual que los diálogos originales de la tira cómica que dejó huella en varias generaciones.
El dibujo, tan expresivo en su silencio, tiene voz gracias al actor mexicano Jesús Ocha, quien fue elegido para hacer el doblaje junto a la actriz Susana Zabaleta, quien da voz al personaje de Marcia Frog.
Para Ochoa, darle voz a Boogie fue “un gusto, un placer, un orgullo, uno de estos milagritos que te da la vida. Yo descubrí a Boogie por ahí de los 17 años; desde luego que jamás, primeramente, pensé en ser actor y, en segundo lugar, tener contacto con Boogie de esta manera. Es algo que se dio y no hay más que agradecer a la carrera y a la vida por un regalito de esta naturaleza”.
Al parecer no fue necesario competir en un casting exhaustivo para dar con la voz del asesino a sueldo; a veces la vida se encarga de premiarte o de ponerte en el camino, al menos eso piensa el actor. “Julio Scherer se me acercó en una fiesta donde coincidimos y me dijo: habla, al principio no sabía qué decir, pero él insistió: habla. Cuando dije lo que haya dicho y que no me acuerdo él sentenció que yo era la voz de Boogie y ahí está”.
Algo cansado pero muy dispuesto, el actor respondió las preguntas de quienes nos dimos cita para escuchar, la experiencia o el reto de darle voz al legendario personaje. “Es un personaje muy bien hecho, muy bien estructurado. Me atrevería a decir que todos llevamos algo de Boogie dentro, por ello no debemos quedarnos con la crítica maniqueísta de que es un personaje misogino, machista, racista. Yo creo que Boogie, de la mano de Fontanarrosa, nos lleva a una critica muy bien puntualizada y realizada. Con la cinta es más tácita la permanencia de Boogie no sólo en la realidad mundial, pues mientras haya guerra y mientras se den actos de violencia habrá un pedazo de Boogie presente”.
“La clasificación de la película me parece perfecta, pues los adolescentes tienen derecho a verla, a reflexionar en torno a la violencia, la crueldad, lo injusto y avasallador de la guerra. Reflexionar sobre eso que dice por ahí que el ser humano es violento por naturaleza, pero también bueno”, concluyó.


