La noche del demonio: La última llave; terror que sumerge al espectador en la somnolencia

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Foto: larazondemexico

Uno podría pensar que al tratarse de un concepto que aunque de inicio fue un producto menor ̶ allá por el 2010 ̶ , gracias a su falta de pretensiones y una cuidadosa manufactura, logró convertirse en una franquicia rentable que durante casi una década mantuvo con cierta dignidad el interés en la tradición de las casas embrujadas, haciéndose con justicia de un lugar en la preferencia del gran público; tratarían de cuidarla un poquito más. Por desgracia y aunque el otrora director James Wan ̶ responsable de la primera entrega ̶ se mantiene en la producción, esto no sucede.

Planteada como una especie de precuela, Insidious: The Last Key o La noche del demonio: La última llave ̶ por su título en español ̶ nos lleva a conocer el pasado de Elise Reiner ̶ Lin Shaye ̶ , la psíquica que usa sus habilidades para ayudar a las personas, que conocimos en la primera entrega, y que ahora se ve obligada a regresar a la casa en donde creció. Esto por supuesto, implica que no sólo tiene que resolver un nuevo caso de fenómenos sobrenaturales, sino enfrentar sus propios demonios, resultado de una infancia oscura y tormentosa.

La idea de retomar a un personaje secundario para terminar de delinearlo y de esta forma ampliar las posibilidades de la franquicia, en realidad no sonaba nada mal como punto de partida. El problema es que en las poco habilidosas manos de Jason Blum, los distintos elementos que sin necesidad de grandes alardes técnicos podrían apuntalar la propuesta, se van diluyendo en medio de lo desordenado del desarrollo que, por si fuera poco, dado los escasos momentos realmente aterradores, resulta intrascendente dentro de su propio universo y además bastante aburrido. Ni siquiera la inclusión de dos personajes algo cómicos ̶ Leigh Whannell y Angus Sampson ̶, que representan un intento por presentar lo que podría ser un equipo de investigación paranormal encabezado por la protagonista, logra aligerar el trayecto indefinido del relato, en donde todo parece desperdiciarse, incluyendo los pequeños guiños al resto de la saga, que usualmente serían las delicias de los fans.

Si, el diseño de la criatura en cuestión es bastante atractivo, el juego retorcido con las llaves y las puertas es de los mejores momentos tanto en la cuestión visual como en la acción, amén de que la trama se guarda un par de interesantes y medianamente efectivas vueltas de tuerca, pero no es suficiente para salvar de la quema, una película que ofrece algunos sobresaltos, pero se pierde en la desidia y como consecuencia sumerge al espectador a la somnolencia.

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