La nostalgia tuvo guitarras eléctricas este lunes en la Arena Ciudad de México. El canadiense Bryan Adams regresó a la capital del país con su So Happy It Hurts Tour y ofreció un concierto de casi dos horas que confirmó que, a sus 66 años, la edad es apenas un número cuando la voz se mantiene intacta y el público responde con devoción absoluta.
El reencuentro era esperado. Hacía dos años que el intérprete no se presentaba en la capital mexicana, y la expectativa se sentía desde minutos antes de que se apagara la luz. Pero Adams decidió comenzar distinto: apareció ante gritos y ovaciones en un pequeño escenario alterno instalado al otro lado de la Arena, buscando cercanía total con sus seguidores.
Con guitarra en mano abrió, el músico canadiense empezó su presentación con el tema “Can’t Stop This Thing We Started”, seguido de “Straight from the Heart” y “Let’s Make a Night to Remember”, en versiones que sonaron íntimas, casi confesionales junto a un público atento.

“Que esta noche sea inolvidable… Ah cabrón, qué hermoso se ve esto. Los amo México”, dijo al observar el recinto lleno. Más tarde pidió: “Quiero ver todos los teléfonos encendidos en esta canción… Shine”, y la Arena se convirtió en un mar de luces blancas que acompañaron cada estrofa de la hermosa balada.
Acompañado únicamente por cuatro músicos, el canadiense logró un sonido potente y equilibrado. No hubo grandes artificios visuales; bastaron guitarras firmes, batería precisa y coros bien ensamblados para sostener la energía de la noche. Temas como “Run to You”, “Somebody” y “18 Til I Die” elevaron la intensidad y provocaron que varias generaciones cantaran al unísono.
Uno de los momentos más emotivos llegó con “Please Forgive Me”, donde miles de voces superaron por instantes al propio cantante. La conexión emocional fue evidente: abrazos, miradas cómplices y celulares capturando recuerdos.

En “It’s Only Love”, canción que grabó junto a Tina Turner, Adams recordó la colaboración con la fallecida estrella y lanzó un reto divertido: “Voy a intentar cantar su parte y la mía al mismo tiempo… lo sé, es loco, pero solo es amor”. El homenaje fue recibido con aplausos y ovaciones.
El humor también tuvo espacio con “This Time”. “Vamos a poner el video viejo y vamos a tocar en vivo sobre ese video. ¿Están listos? Seguro la voy a cagar, pero está bien, es mi show. Y por favor no se rían de mi cabello cuando lo vean”, bromeó, provocando carcajadas colectivas.
El tramo final se tornó más festivo. Con “You Belong to Me” y “Woman” invitó al público a soltarse. “Quiero verlos bailar esta noche… vamos a grabar a los mejores bailarines para que queden en la historia de este concierto”, retó mientras la Arena se convertía en pista improvisada.

Baladas como “Heaven”, “Here I Am” y “(Everything I Do) I Do It for You” confirmaron su vigencia sentimental. El cierre con “Back to You” y “All for Love” desató la euforia definitiva.
Bryan Adams demostró que el rock clásico se sostiene con canciones bien escritas, guitarras firmes y una voz que desafía el paso del tiempo. La Arena Ciudad de México vibró con un artista que no busca reinventarse para nuevas modas, sino reencontrarse con quienes crecieron con sus discos.
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MSL


