En cines hasta el 12 de marzo

La revolución vs. la violencia digital: Llamarse Olimpia

La directora Indira Cato muestra lo que hubo detrás para lograr hacer una ley para combatir este tipo de agresión; retrata el lado humano de la mujer que protagonizó esta lucha   

AL CENTRO Olimpia Coral, activista, durante una marcha, en una escena del documental Foto: Especial

Fue a través de las noticias donde la directora Indira Cato supo de la historia de Olimpia Coral Melo, una joven sobreviviente de violencia digital que enfrentó un proceso que la llevó a buscar que se reformaran una serie de leyes para combatir este delito. La realizadora quería conocer qué había más allá de esta revolución que se estaba gestando, a la vez que mostraba el lado humano de la mujer que estaba protagonizando este cambio de rumbo en la historia. Así surgió el documental Llamarse Olimpia, que podrá verse en algunos cines del país hasta el 12 de marzo.

“La historia que se cuenta en casi todas las entrevistas es la del video sexual que grabó, cómo fue difundido y cómo el apoyo de su mamá fue fundamental para arrancar con esta lucha. Yo quería saber un poco más quién era Olimpia como persona: cómo vive hoy, cómo se organiza el grupo de mujeres que está luchando por eso, cómo logran levantar una ley como sociedad civil”, compartió en entrevista con La Razón la directora Indira Cato.

  • EL DATO: El equipo del documental fue integrado mayoritariamente por mujeres para que las activistas retratadas se sintieran cómodas y seguras durante el rodaje.

La realizadora muestra en este documental algunos sitios donde Olimpia pasó su infancia y aborda cómo vivió la violencia digital en su contra, para luego entrar al mundo de los últimos años de la protagonista, a quien se le ve en reuniones por Zoom con otras sobrevivientes organizándose; el estrés que vive cuando la ley que estaban impulsando, y que hoy es realidad, parece no tener un rumbo, y muestra cómo fueron los días previos a la aprobación en el Congreso de la Ley Olimpia.

“Quería explorar eso, cómo la hacía sentir, cómo era su cotidianidad, qué había detrás, quiénes eran los otros rostros fundamentales del movimiento para que todo eso fuera avanzando”, contó.

Indira Cato buscaba mostrar el lado humano de una mujer que ahora se ha vuelto un símbolo para sobrevivientes o para quienes están luchando por una vida libre de violencia de cualquier tipo.

“Descubrir esa parte más humana de Olimpia fue muy hermoso, que ella misma se diera la oportunidad de aceptar que a veces está abrumada, que es demasiado y, que eso no la hace una mala persona, una mala luchadora. Sino simplemente la hace humana. Poder escucharla diciendo lo abrumador que puede ser recibir 400 mensajes al día pidiendo ayuda, y no sentirse suficiente”, compartió.

El problema es la violencia contra las mujeres en general, eso ya lo teníamos y lo hemos estado viviendo desde hace muchos años y qué pasa, llega Internet y la violencia tiene este nuevo espacio
Indira Cato, directora de cine

En Llamarse Olimpia vemos los momentos de frustración, de agobio y de cansancio, pero también los de sororidad, los de alegría y los de fortaleza. En otras escenas se aprecia cuando acamparon afuera de la Cámara de Diputados para estar atentas a la sesión en la que se aprobaría la ley.

Entrar a esa vida personal y de lucha de Olimpia y del resto de las mujeres siempre fue cuidando no revictimizarlas, y más porque sobrevivientes de violencia digital sexual iban a estar frente a las cámaras del equipo del documental. “Tomamos muchas decisiones, porque éramos conscientes de lo complicado de seguir a un personaje que había sido violentado con una cámara. Fue plantearnos: ¿cómo no repetir esa violencia? Platicamos mucho con ella y con las otras mujeres, porque nuestra intención era ser respetuosas, contribuir a la causa y difundir esto increíble que ya estaban haciendo”, contó.

Si bien Llamarse Olimpia muestra el avance contra la violencia digital, que se espera que llegue a otros países de América Latina, Indira Cato reconoció que aún hay muchos pendientes: capacitar a Ministerios Públicos y concientizar en las escuelas. “Las leyes son fundamentales, reconocer una violencia es el primer paso para combatirla, pero no sirven en sí mismas si no están acompañadas de otro tipo de acciones. A la par, tienen capacitaciones para servidores públicos en general”, dijo.