Ya en cines

Super Mario Galaxy, más videojuego que película

Un deslumbrante y divertido despliegue visual que enganchará al público infantil, cuyas referencias y homenajes al universo de la emblemática franquicia de los videojuegos, hará las delicias de los fans adultos

Super Mario Galaxy, más videojuego que película
Super Mario Galaxy, más videojuego que película Foto: Especial

Pese a la simpleza de su trama sobre la intrépida Princesa Peach embarcándose en una misión de rescate a través del universo, mientras nuestro voluntarioso fontanero, acompañado por su hermano y el recién llegado Yoshi, dan saltos tras ella haciendo honor a su viejo sobrenombre de “Jumpman”; Super Mario Galaxy es aún menos consistente en estructura que su predecesora, e incluso pierde el ritmo en un par de ocasiones sosteniéndose apenas por la ternura de situaciones mas curiosas que otra cosa, por ejemplo aquella que involucra a unos bebés. Sin embargo le es suficiente para volver a hacer efectiva la minuciosa conversión de las convenciones de jugabilidad y rasgos distintivos del concepto original proveniente del mundo de las consolas, y así entregar un estallido de territorios y mundos insólitos tan coloridos y encantadores como espectaculares, y sobre todo llenos de retos que ponen a prueba las habilidades físicas de los personajes.

Así entonces, si antes ya habíamos visto como Mario Kart invadía la pantalla, acá toca turno entre otros a Super Mario Sunshine de GameCube con su pincel mágico, y Super Smash Bros con sus enfrentamientos en explosivos escenarios y perspectivas vertiginosas, además de las variantes de Shadow Mario, el sorpresivo cameo del primer personaje de Nintendo, de la mecánica de gravedad trastocada, propia del juego que le da nombre a la película, y la inclusión de múltiples potenciadores que al detonar en transformaciones provocarán la exclamación de los seguidores de la franquicia.

Lo mismo hace acto de presencia el Comet Observatory como una base generacional con aire a los viejos cartoons llenos de melancolía estelar funcionando también como una especie de nave, el Reino de Arena que con sus dunas y la pirámide invertida sirve para establecer el espíritu de aventura que ahora impregna el oficio de Mario y Luigi, y hasta la Honeyhive, que si bien no aporta a la historia como tal, no deja de ser vistosa.

Mención a parte merece la simpática forma en que se integran las visiones en pixeles y tipo arcade del primer juego de Mario Bros, muy al estilo de como lo hicieran en Superman III allá por 1983 con el apoyo de Atari, amén de reinterpretar el uso de sus melodías otorgándoles un peso dramático para que a veces casi hagan de live-motive en los momentos de tensión, de las persecuciones y los enfrentamientos.

Queda claro que Super Mario Galaxy pretende contar poco y lo hace con evidente descuido incluso para ser un producto de mero entretenimiento, empezando por el origen de la protagonista que involucra a la respectiva chica secuestrada, cuyo total distanciamiento queda incongruente dada su relación, y que conoce la vida que ha llevado en el reino Champiñón. En ese sentido lo más rescatable es el desarrollo de Bowser y su hijo, que apunta a las trampas en que se puede caer al buscar redimirse como padre, y la trascendencia, tanto para bien como para mal, de la familia. De hecho de ahí surge una de las secuencias más ingeniosas y divertidas cuando muestran como es que dicho villano le contaba cuentos a su heredero. Pero es es todo lo que hay a nivel argumental.

Se trata pues de un deslumbrante y divertido despliegue visual que enganchará al público infantil, cuyas referencias y homenajes al universo de la emblemática franquicia de los videojuegos, aunadas a las apariciones especiales, incluyendo la ya anunciada aparición más bien anecdótica de cierto animal antropomorfo aventurero, hará las delicias de los fans adultos que seguramente la convertirán en su película favorita del año y en un éxito de taquilla.

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