Mirada incómoda

Giménez Cacho refleja en Juana los riesgos del periodismo

La película “nació de una inquietud por averiguar por qué se ponen en riesgo para hacer su trabajo”, cuenta a La Razón; se estrena el próximo 16 de abril

Daniel Giménez Cacho al dirigir el largometraje
Daniel Giménez Cacho al dirigir el largometraje Foto: Especial

El largometraje Juana, debut como director del actor Daniel Giménez Cacho, se sumerge en las heridas abiertas del país. “Nació de una inquietud por averiguar qué es lo que mueve a los periodistas, por qué se ponen en riesgo para hacer su trabajo”, explicó en entrevista con La Razón el actor y realizador, al señalar que la idea surgió de observar el contexto nacional.

“Vivimos en un entorno con tanta violencia contra los periodistas, uno de los trabajos más peligrosos para ejercer sin estar en guerra”, advirtió.

  • El Dato: DESDE el año 2000, más de 150 periodistas han sido asesinados en nuestro país.

A partir de ahí, el proyecto cinematográfico creció hacia otros temas: “Empezaron a abordarse cuestiones como la violencia doméstica y sistémica del machismo patriarcal”.

Juana sigue la historia de una periodista solitaria, quien trabaja en Siglo XXI y a través de su profesión trata de obtener justicia por el asesinato de su novio y un colega. Además de su interés por desmantelar una red de pornografía infantil. Su vida transcurre entre su trabajo, recuerdos que vuelven de su pasado y las visitas a su madre Amelia.

El artista Daniel Giménez Cacho puso como eje central la colaboración para abordar estos temas tan profundos: “Como director procuré crear un ambiente de confianza, respeto y creatividad”, y remató: “Basta con escuchar, escuchar y escuchar; abrir el espacio para que todos aporten su experiencia de vida”.

Esa mirada se encarna en el personaje de Margarita Sanz (Amelia), quien reconoció que el trasfondo le resultó cercano. “Yo no sabía que existía otro ambiente, hay que casarse, tener hijos, cuidar al marido”, dijo al recordar que en su infancia ese modelo se asumía como normal. “Era algo que se vivía como lo que tocaba, un sistema patriarcal muy arraigado”, añadió, conectando su historia personal con la del personaje, la mamá de Juana.

Su papel está marcado por la contradicción: “Es una mujer que vive con un secreto toda la vida, que fue cómplice de algo terrible”. Sobre su construcción, afirmó: “Yo creo que no es Alzheimer lo que sufre, es una decisión de cortarse de la realidad porque no puede con la culpa”. Esa dualidad le permitió explorar distintas capas: “Hacer dos mujeres en una siempre resulta muy atractivo”.

Margarita Sanz también enfatizó el trasfondo social que atraviesa la historia: “¿Por qué hay abusadores dentro de las familias? De eso casi no se habla”. Y lanzó una advertencia directa: “No podemos volver cotidiano todo esto, los feminicidios, los asesinatos, los desaparecidos”. Para ella, la película es un llamado urgente: “Esto no puede ser como tomarse un café, es algo serio que hay que mirar”.

Por su parte, Diana Sedano, quien hace el papel de Juana, vivió el proyecto como un reto creativo profundo. “Trabajar con ellos sacó lo mejor de mí”, afirmó al destacar la libertad dentro del proceso. “No había nada que llenar, había un diálogo que construir entre lo que yo sentía y lo que él estaba mirando”, explicó.

Sobre su personaje, detalló: “La película hace un Zoom al alma, a los motivos por los cuales sigue existiendo”. En ese trayecto, el vínculo con la madre se vuelve esencial: “Era el último hilo que la conectaba con la vida”, dijo. Para lograrlo, recurrieron a lo íntimo: “Evocábamos a nuestras propias madres… desde ahí nació esa relación”, agregó.

También subrayó el impacto del resultado final: “Es una historia que no se cierra, sigue dialogando con la realidad”. Para la actriz, ése es el mayor valor del proyecto: “Te deja una semilla”, afirmó.

Daniel Giménez Cacho reconoció que llevar la historia a la pantalla implicó un proceso largo y complejo: “Son años de visualizar la película y luego el paso a la realidad es muy fuerte”. Sin embargo, destacó la sorpresa del rodaje: “Cuando se encarna en los actores, cobra una vida superior a la que imaginabas”.

El montaje fue otro desafío importante: “Te sientas con el editor como con un terapeuta, primero piensas que todo está mal, pero poco a poco empieza a aparecer la película”. Ese proceso, aseguró, forma parte del aprendizaje constante que implica dirigir por primera vez.

Por su parte, Margarita Sanz recordó la reacción del público como un momento revelador: “La gente estaba muy metida, se movían muchos hilos”, dijo. Y concluyó con una reflexión contundente: “Esta película vuelve a decir que esto no es normal, no podemos acostumbrarnos a la violencia”.

Con Juana, que llega este 16 de abril a los cines de México, el actor y director Daniel Giménez Cacho construye una obra que busca confrontar al espectador con una realidad que incomoda y que, como advirtieron sus protagonistas, no debe volverse costumbre.