El Studio Ghibli fue distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, un reconocimiento que celebra no sólo la trayectoria de la casa japonesa, sino también su influencia en la manera en que el arte cinematográfico ha dialogado con la sensibilidad contemporánea. El fallo del jurado destacó su capacidad para transformar la creatividad en una herramienta de conocimiento, al tiempo que ha construido relatos que conectan con públicos de distintas generaciones y culturas.
Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki, el estudio ha desarrollado una identidad única dentro de la industria global. A contracorriente de las fórmulas comerciales, su cine apuesta por la contemplación, los silencios y la construcción de universos donde lo cotidiano adquiere una dimensión poética. Películas como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro, El castillo vagabundo o La princesa Mononoke se han convertido en referentes culturales que dialogan con temas como la memoria, la naturaleza, la infancia y los conflictos humanos.
- El Tip: El estudio de animación es el séptimo galardonado de nacionalidad japonesa en la historia de los Princesa de Asturias.
El jurado subrayó que “la obra de Ghibli, ha sabido conjugar tradición e innovación”, además de resaltar valores como la empatía, el respeto al entorno y la defensa de la paz.
Dichas cualidades han permitido que sus historias trasciendan fronteras idiomáticas y se inserten en el imaginario colectivo global. Más allá de la estética, el reconocimiento pone énfasis en el contenido ético de sus narrativas, que invitan a reflexionar sobre la relación del ser humano con su entorno y consigo mismo.
La prensa española destacó que su obra ha mantenido un compromiso constante con el medioambiente y con la exploración de emociones complejas, alejándose de los esquemas simplificados que durante años dominaron la percepción del cine animado.
En ese sentido, el premio también funciona como una validación del cine ilustrado como un lenguaje capaz de abordar temas universales con profundidad artística.
“Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medioambiente”, resaltó el acta leída en Oviedo, España.
- El Dato: Studio Ghibli ha producido cerca de 24 películas con diferentes directores, siendo El viaje de Chihiro la primera en ganar un premio Oscar en 2003.
Tras conocerse el anuncio, resurgieron palabras de Hayao Miyazaki que sintetizan la filosofía del estudio: “Tienes que estar determinado a cambiar el mundo con tu película a pesar de que nada cambie”. La frase, difundida ampliamente en redes y retomada por medios internacionales, refleja la esencia de Ghibli: un cine que no busca imponerse por estridencia, sino transformar desde lo íntimo.
El galardón llega en un contexto en el que la industria audiovisual está marcada por la velocidad de consumo y la saturación de contenidos. Frente a ello, Ghibli representa una propuesta distinta: historias que privilegian el ritmo pausado, el detalle visual y la profundidad emocional. Su obra no se limita al entretenimiento, sino que propone una experiencia contemplativa que invita al espectador a detenerse y observar.
Además, el impacto del estudio trasciende la pantalla, pues su influencia se extiende a nuevas generaciones de creadores que han encontrado en su estilo una referencia estética y narrativa. La construcción de mundos ricos en matices, personajes complejos y paisajes detallados ha marcado un estándar dentro de la industria y ha contribuido a redefinir los alcances del cine animado en el siglo XXI.
La ceremonia de entrega será en octubre en Teatro Campoamor, donde el estudio japonés se sumará a una lista de galardonados que han dejado huella.
MI VECINO TOTORO
1988: Esta tierna historia se convirtió en un símbolo de los estudios. Narra la vida de un profesor que se traslada a una casa rural con sus hijas, mientras su esposa se recupera de una enfermedad. Ahí una de las niñas descubre a un espíritu del bosque con el que entabla una entrañable amistad
