En Cannes, Francia
Con Ceniza en la boca, basada en la aclamada obra de la novelista mexicana Brenda Navarro, el director, actor y productor Diego Luna volvió al Festival Internacional de Cannes, 16 años después del estreno de su estupenda ópera prima Abel. Indirectamente, con este cuarto filme que realiza y produce, regresó también al tema de la ausencia paterna.
En entrevista con La Razón, compartió que le interesó adaptar este libro, porque quería “hablar de las ausencias, de las distancias, del crecimiento, pero también de las maternidades y las paternidades, y de toda la complejidad emocional que trae consigo la distancia”.
- El Dato: El año pasado, Brenda Navarro contó a este diario que jamás imaginó que Diego Luna un día se acercara a su agente literaria para proponerle la adaptación de su libro.
La película, estrenada fuera de competencia, es un drama sobre la migración, el duelo y la culpa. Lucila, una joven mexicana de 21 años, se ha mudado a Madrid recientemente junto a su hermano adolescente, Diego. Ambos lograron al fin reunirse ahí con su madre después de que ella los abandonara de pequeños, porque le resultaba intolerable la vida conyugal.
Hubo dos aspectos de la novela que llamaron tu atención. ¿Cuáles fueron? Lo primero fue el reclamo de esta hija hacia su madre. Desde la perspectiva de la hija, esa experiencia se vive como un abandono. Ella construye toda una mitología alrededor de esa ausencia. Pero cuando ves la historia desde la perspectiva de la madre —y el libro permite entender ambas miradas—, te das cuenta de que la madre hace un sacrificio brutal para ofrecerles algo distinto a sus hijos. Esa búsqueda es la razón por la que se va a Madrid. La película, sin embargo, decide contar únicamente la visión de la hija. Y hasta que ambas se sientan en ese restaurante a dialogar y confrontarse, entiendes que están viviendo la misma historia, pero desconectadas.
Me interesaba también hablar de migración, pero desde una perspectiva distinta a otras aproximaciones que yo mismo había tenido sobre el tema. La novela habla de una migración de la que pocas veces reflexionamos: la que es hacia España y la manera en que ese país se ha convertido en una puerta para Latinoamérica. A raíz de las políticas de Donald Trump, de la violencia que enfrentan muchos migrantes para llegar a Estados Unidos y de ese clima hostil, comenzó a convertirse para muchos en una especie de puerto seguro. En una alternativa. Entonces, abordarlo desde ese ángulo me resultaba muy interesante. Me obligó además a hacer mucha investigación. Y lo más bonito fue que pudimos filmar en los espacios reales donde esa comunidad vive y convive. Todo lo que nos rodeaba era una fuente de inspiración constante y nos recordaba por qué era importante contar esta historia.
Logras algo muy complejo: adentrarte en un universo profundamente femenino. Sí, aunque no diría que me costó trabajo, porque lo hice siempre de la mano de ellas. La película descansa por completo en Lucila, el personaje interpretado por Anna Díaz. Ella es el pivote de toda la historia. Vivimos Ceniza en la boca desde su perspectiva. Fuimos muy pacientes. La idea era generar espacios auténticos. Por ejemplo, esos momentos donde ves a muchas mujeres latinoamericanas creando un hogar, construyendo una familia, encontrándose entre sí y formando comunidad. Lo más bonito fue tomarnos el tiempo necesario para encontrar a las actrices correctas y luego hacernos a un lado para dejar que esos momentos sucedieran de manera orgánica. Muchas veces filmábamos en locaciones diminutas; la cámara apenas cabía en una esquina y observábamos pacientemente cómo transcurría una comida o una tarde cualquiera.
Esa mirada tiene mucho que ver con Anna. Ella se transformó completamente en el personaje y utilizaba cada segundo frente a cámara para construirlo. Era muy interesante verla trabajar.
Hay también algo muy atávico en el tema de las cenizas… una carga simbólica muy fuerte. ¿Se adentraron en lo que esto ha significado a través de los siglos? Claro. Hay muchas capas en ese proceso. Es mucho más profundo de lo que parece.
Por otro lado, ¿se contradicen o se excluyen mutuamente tus carreras como director y como actor? ¿Cómo las complementas? Me gusta mucho actuar y, cada vez más, producir. Soy un director que tiene el privilegio de dirigir cuando tiene ganas, porque no vivo de eso. Aunque no es lo que más hago, sí es probablemente lo que más disfruto.
¿Lo que más disfrutas? Sin duda. Pero lleva tiempo llegar a la conclusión de que es momento de dirigir. Por ejemplo, este libro llegó a mis manos hace más de cuatro años. Lo leí y me interesó muchísimo. Encontré en él un gran pretexto para empezar a pensar en una película. Pero pasaron cuatro años desde esa primera lectura hasta este momento en el que la estamos estrenando.
Me gusta mucho actuar, aunque cada vez disfruto más producir, porque se trata también de atestiguar el proceso de otros directores, ver trabajar de cerca a una directora o a un director y aprender de otros cineastas. Me doy cuenta de que en el cine me apasiona el proceso más que la película misma. Entonces sí, desde hace tiempo mi cabeza está muy concentrada en la producción y la dirección.
¿Aún más que actuar? Digamos, ¿no ambicionas interpretar a un Hamlet, por ejemplo? Sí, definitivamente. Pero me gusta involucrarme en los proyectos desde que son apenas una idea, una frase, y acompañarlos hasta el final. Como actor vives un momento crucial del proceso, pero es un flash. No es un trayecto que involucre a tantas personas y tantas etapas. Me gusta participar en un proceso que empieza siendo algo muy solitario y que, de pronto, se vuelve profundamente colaborativo, aunque al final vuelva a convertirse en algo solitario. Y luego la película se te escapa de las manos: tú crees que trata de una cosa y termina siendo otra. Esa experiencia no existe igual para un actor. Como actor, la película te pasa por encima.
Otras cintas
Las anteriores películas que dirigió el mexicano.
- JC Chávez │ Año: 2007
- Abel │ Año: 2010
- César Chávez │ Año: 2014
- Mr. Pig │ Año: 2016
Ceniza en la boca
Autora: Brenda Navarro
Editorial: Sexto Piso
Año: 2022




