En San Miguel de Allende, Guanajuato
En un contexto en el que las mujeres comienzan a ser mayoría en la industria audiovisual en México y el mundo, la productora Inna Payán y la actriz Marina de Tavira recibieron un homenaje ayer en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), que junto con la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión las reconocieron por sus destacadas trayectorias. Ambas recibieron la Musa y la Cruz de Plata.
Visiblemente emocionada y conmovida, la actriz Mariana de Tavira dedicó las distinciones a las personas que han sido parte de los proyectos audiovisuales en los que ha participado, principalmente, las mujeres con las que ha caminado en su trayectoria.
- El Dato: LA ACTRIZ Marina de Tavira recordó que su debut en el cine ocurrió en un cortometraje dirigido por Mariana Chenillo.
“Un reconocimiento como este nunca es individual. Detrás de cada personaje, de cada escena capturada, está el trabajo de muchas y de muchos. Quiero dedicar este reconocimiento a todas las personas con las que he trabajado, pero especialmente a las mujeres. No es secreto el trabajo que ha costado y todo lo que debemos a las pioneras para que el cine hecho por mujeres tenga mayor visibilidad. Tampoco es secreto que año con año cobra mayor relevancia”, expresó la también actriz de la película Roma, con la que tuvo una nominación al Oscar.
Marina de Tavira señaló que aspira a “un mundo en donde no haya que pelear ni subrayar” la participación de las mujeres, “sino un mundo en el que nuestras miradas se encuentren y dialoguen intentando construir una mejor realidad para todas y para todos”.
- 25 peliculas y documentales ha producido Inna Payán
Por su parte, Inna Payán resaltó la importancia de estas distinciones, porque “ayudan a visibilizar el trabajo de las mujeres. Empezaron en el 98, todavía no había pasado el #MeToo, la discusión sobre el trabajo de las mujeres no estaba en las mesas. Que siga dando la posibilidad de mostrar nuestro trabajo en el cine. No vamos solas, es importante la discusión de lo que está pasando con los hombres e ir juntos, porque hacemos más”, externó.
Al inicio de la ceremonia, que tuvo lugar en el Teatro Rodolfo Fernández, del Centro Cultural Instituto Allende, en San Miguel de Allende, Guanajuato, Sarah Hoch, directora del GIFF, resaltó la presencia de las mujeres en la industria y celebró que cada vez sean más las que están en posiciones de liderazgo.
“Veintisiete años después de este encuentro estamos aquí; entre 57 y 60 por ciento de las productoras en México son mujeres, ya somos mayoría en la industria cinematográfica. Estamos orgullosos de que este movimiento nació aquí, que sigue regresando cada año… Siempre estaremos para celebrar a las mujeres”, expresó la directora. Además, destacó que 50 por ciento de las personas que dirigen son mujeres.
“HISTORIAS QUE GRITAN”. Previo al homenaje, la productora Inna Payán impartió una clase magistral, en la que compartió: “Siempre busco en el cine películas que luchan”.
Dijo que le interesan “todos los temas que tienen que ver con lo social, la violencia de género. Creo que tenemos que hacer películas que griten. Cuando haces una película como La jaula de oro, cuando puedes contar con poesía, puedes hacer un eco”, dijo.
Acompañada por Roberto Fiesco, hizo un recorrido por su trayectoria, desde el ámbito comercial en Argos y Disney hasta su salto hacia el cine independiente. Habló de proyectos como Sexo, pudor y lágrimas, filme que le abrió el universo fílmico; Cansada de besar sapos, Los lobos y su más reciente riesgo como productora con la película En el camino, de David Pablos.
“Una película que me gustó muchísimo, que no supero, es La jaula de oro. Me marcó, fue un parteaguas en mi carrera”, contó la realizadora.
Inna Payán también reflexionó sobre la dificultad para exhibir películas mexicanas; aunque recientemente se aprobó la Ley Federal de Cine y el Audiovisual, consideró que no es suficiente.
“La distribución es nuestro cuello de botella, complicadísima. Hay películas que no encuentran salida. Vivimos de producir y es una pena; tendríamos que revisar cómo hacer que nuestra cinematografía se vea más. Se trata de políticas públicas, tener la obligatoriedad en la sala; tenemos una ley que acaba de proponer eso, que al menos esté en 15 días. Es muy importante que haya pasado esta ley, pero no es que nos deje en otro lugar, no nos cambia la realidad del cine nacional mucho”, expresó.
Finalmente, adelantó que incursionará como directora en un documental sobre el libro El invencible verano de Liliana, de la escritora Cristina Rivera Garza.
“LOS RECONOCIMIENTOS SON FUGACES”. Por la tarde, la actriz Marina de Tavira impartió también una clase magistral en la que habló de lo efímero que puede llegar a ser el éxito. Además de reflexionar sobre la profundidad de cada proyecto al que se suma, ya sea en teatro o cine.
“Alguien me dijo una definición del éxito que me gustó mucho, que tiene que ver con ser capaz de entregar un mensaje. Para mí tiene que ver con la posibilidad de hacer lo que amo. Es una palabra con la que me peleo mucho, me molesta. Tiene que ver muchas veces con cuestiones del mercado, cuánta gente vio o no (una película o una obra). He dado funciones con tres personas y no me hace pensar que fue menor. Esos reconocimientos son fugaces”, expresó y con esa declaración recibió aplausos del público.
La protagonista de la obra Un tranvía llamado deseo comentó que el motor de su trabajo es aportar para construir una realidad mejor a la que se vive todos los días. “Nuestra aspiración es intentar que el mundo sea mejor, como decía Bertolt Brecht, ya sea haciendo teatro, cine, música, en todo”, señaló la actriz, quien estuvo acompañada por el director de teatro y cine, Diego del Río.
