Más allá de las estatuillas, la 68 entrega de los Premios Ariel dejó sobre el escenario una serie de llamados de atención sobre el presente y futuro del cine mexicano. Libertad de expresión, censura, condiciones laborales, salud mental, exhibición y la necesidad de recuperar al público fueron algunos de los temas que atravesaron una ceremonia que también celebró los 80 años de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).
El pronunciamiento más contundente correspondió a Daniel Hidalgo, presidente de la AMACC, quien aprovechó su discurso para fijar postura frente al debate generado por el conflicto entre Gloria Trevi y Penguin Random House alrededor del libro Todo a la luz de Karla de la Cuesta.
“Debemos defender con claridad la libertad de expresión y de creación. El caso de Gloria Trevi y Penguin Random House, y los criterios que la Suprema Corte ha establecido sobre libertad de expresión, demuestran que éste no es un debate”, afirmó.
El directivo resaltó que: “No nos corresponde resolver un litigio abierto, pero sí defender que periodistas, escritores, documentalistas y cineastas puedan contar historias de interés público. Esa libertad exige responsabilidad, rigor y ética, pero la responsabilidad tampoco puede convertirse en censura”.
Hidalgo también planteó comenzar desde la formación de nuevas audiencias: “Necesitamos construir relaciones más profundas con universidades, escuelas, instituciones educativas, porque si queremos que los espectadores mexicanos vayan al cine dentro de 20 años, tenemos que empezar a formarlos hoy”.
La preocupación por las condiciones en las que se realiza el cine también apareció durante la noche. Esau Casarrubias, ganador del Ariel por efectos visuales de Un cuento de pescadores, llegó a la ceremonia con una campaña para abrir una conversación sobre la precariedad laboral en el sector.
“Es una campaña para fomentar la charla. Si bien es una noche de celebrar, es importante señalar los problemas que enfrentan trabajadores de la industria. Hay precariedad laboral en cuestiones de pagos, en cuestiones de salud mental, que es muy importante. De hecho, yo creo que es una de las más importantes que hay que tomar en cuenta”.
Su propuesta no fue señalar responsables, sino abrir una discusión: “Somos muy afortunados de tener técnicos, artistas en todos los sentidos de una talla mundial y creo que nos merecemos una mejor industria que nosotros mismos tenemos que construir”.
La exhibición fue otro de los temas abordados. Fernando Bonilla, actor y uno de los conductores de la ceremonia, había advertido que “nuestra industria necesita puentes urgentes”, ante una cinematografía donde, dijo, existen producciones “extremadamente comerciales que sólo buscan la recaudación en las taquilllas”.
Por su parte, Diana Sedano, reconocida como Mejor Actriz por la cinta Juana, aprovechó su discurso para lanzar un mensaje sobre el ejercicio periodístico: “México sigue siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo y el arte nos ayuda a no detener la mirada, a no dejar de hablar, no dar las cosas por hecho, a nombrarlo y a no quedarnos callados”, apuntó.
En medio de estos mensajes, En el camino, de David Pablos, terminó como la gran protagonista de la noche, al obtener seis Arieles, entre ellos Mejor Película y Mejor Dirección , premio que compartió con Pablo Pérez Lombardini, por La reserva, que ganó como Ópera Prima.
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