Miércoles 14.04.2021 - 20:59

Nueva normalidad

Cubrebocas, baile y alcohol, así se vive el primer autoconcierto en México

Moderatto rinde el primer autoconcierto en el país; al Foro Pegaso, en la CDMX,  llegan 300 autos; asistentes desafían al COVID-19 y bajan de sus carros sin cubrebocas

Por:
  • Raúl Campos

Un ambiente festivo se vive horas previas al primer autoconcierto de la banda Moderatto en el Centro Dinámico Pegaso, donde cerca de las seis de la tarde de este viernes jóvenes y “chavorucos” ya disfrutan de esta nueva modalidad de espectáculos musicales, tras cinco meses de encierro por la pandemia de COVID-19: bailan a los costados de sus vehículos, se toman selfies y beben alcohol en esta primer fiesta masiva, pero con sana distancia.

autoconcierto Moderatto
Familias enteras rockean con la banda Moderatto.Raúl Campos/La Razón

Aunque los autoconciertos son la esperanza para reactivar a la industria musical y los organizadores exhortan a los jóvenes a cumplir con el reglamento que se les proporcionó de manera impresa en la entrada, algunos han hecho caso omiso y desafían al coronavirus descendiendo de sus autos sin cubrebocas, a pesar de que es obligatorio que los utilicen si están fuera de su vehículo y de que se les obsequió un paquete con tres mascarillas.

Algunos de los asistentes no portan cubrebocas, pese a que es parte del reglamento.Raúl Campos/La Razón

INGRESO CON EXHAUSTIVA REVISIÓN

Para ingresar al concierto, los asistentes debieron de cruzar ocho puntos de control, la mayoría era para poder transitar y desahogar el tráfico que a las 17:00 horas era inexistente.

Los asistentes pasaron por ocho filtros para ingresar el Centro Dinámico Pegaso.Raúl Campos/La Razón

En uno de los filtros a los asistentes se les revisó la temperatura y se hizo un chequeó en a cajuela del carro.

Ya dentro del Centro Dinámico Pegaso, los asistentes pueden solicitar alguna bebida. Al prender las intermitentes de su carro, trabajadores, quienes portan cubrebocas, careta y un traje blanco, se acercan a los autos para tomar la orden. 

Los trabajadores portan cubreboca, careta y un traje especial.Raúl Campos/La Razón