• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
Los miserables, un incisivo retrato de la podredumbre social
Los miserables, un incisivo retrato de la podredumbre social. Foto: Especial

El bagaje documental del director francés Ladj Ly se convierte en Los miserables en una incisiva herramienta para elaborar un retrato en carne viva de nuestra implacable, y cada vez más acentuada imperfección como sociedad, que redunda en individuos de comportamientos sistemáticos, cuya interpretación de los valores se retuerce y pervierte desde la infancia, mientras las circunstancias solo les permiten ir y venir alternándose para ser víctimas o victimarios.

Con una marcada mirada invasiva, aire periodístico y un sentido orgánico abrumador —producto del uso de drones y cámara en mano—, el relato tiene la estructura de un thriller y condensa poco más de un día en la vida de un oficial recién transferido a la Brigada de Lucha Contra la Delincuencia de un suburbio al este de París, quien trata de mantener cierta integridad y principios ante el cuestionable y cínico accionar de sus compañeros.

Te puede interesar: Jojo Rabbit, El irlandés y Mujercitas, favoritas para ganar un Oscar a diseño de vestuario

Todo ello mientras tienen que lidiar con las diferencias entre los bandos resultantes del abandono y la miseria, tanto moral como económica, cuyos integrantes incluyen niños y adolescentes que apenas pueden entender su entorno y tratan de sobrevivir con lo poco que tienen a su alcance.

Las abrumadoras visiones de lo que está por convertirse en una batalla urbana arden sostenidas por un desarrollo frenético, que va estirando la tensión al máximo, para ir reventando las líneas que delimitan lo correcto y lo incorrecto, recorriendo roles establecidos para luego trastocarlos y mostrar el lado despiadado del inocente y la orfandad del abusivo, hasta finalmente dimensionar una oscura y compleja versión de nuestra humanidad, que, por desgracia, pareciera ser la única que nos habrá de quedar.

Por momentos, algunas secuencias pueden resultar predecibles, pero esto pasa a segundo término ante el ímpetu irresistible de la propuesta, que sacrifica la reflexión en favor del impacto del discurso, algo que le funciona y le conecta con la célebre obra de Víctor Hugo a la que hace referencia desde el título. Mención aparte merece el uso de imágenes reales del festejo del mundial de fútbol de 2018, que sirven para evidenciar la unidad nacional que se resquebraja ante la ineludible realidad de los barrios marginales.

Planteada como una extension del cortometraje del mismo nombre, nominado al Cesar en el 2017, Los Miserables resulta mas que una sobresaliente ópera prima en el campo de la ficción — seleccionada en Cannes y nominada a los Premios Oscar como Mejor Película Internacional—; es un ejemplo de cómo hacer cine comprometido e inteligente, tan efectivo y poderoso como testimonio, como accesible para el gran público.  

Compartir