Alrededor de mil 900 personas, procedentes en su mayoría de Michoacán, Zacatecas y Guerrero, se han convertido en habitantes de campamentos en las inmediaciones de los puentes internacionales de Córdova-De las Américas, Paso Norte-Santa Fe y Zaragoza-Ysleta, en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde hace tres meses. Su esperanza es cruzar como asilados políticos a Estados Unidos.
La mayoría son nativos de Ciudad Hidalgo, Los Reyes, Morelia y Buenavista, Michoacán; Fresnillo, Río Grande y Juan Aldama, Zacatecas; y Acapulco y Chilpancingo, Guerrero, de acuerdo con la Encuesta sobre Mexicanos Desplazados Solicitantes de Asilo Político (Enmedesa) 2019.
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El 43 por ciento de los participantes en el sondeo expusieron como primera causa de su migración la inseguridad (robo y delincuencia), en tanto que el 28 por ciento refirió como motivo principal la violencia por narcotráfico. Como segunda razón, los migrantes varados entre Ciudad Juárez y El Paso señalaron las amenazas, extorsión y el cobro de piso.
De los consultados, 491 personas se dijeron originarios de Michoacán, el 22 por ciento de ellas, nativos de Ciudad Hidalgo. Alrededor de 162 son oriundos de Zacatecas, 154 de Guerrero y de Chiapas, poco más de 30.
De las familias encuestadas, 35 por ciento se enteró de la posibilidad de solicitar asilo político por consanguíneos, 35.2 por ciento por alguien de su comunidad, 19.7 por ciento lo hizo por redes sociales y el resto por otros medios; sin embargo, 57.8 por ciento no sabe en qué consiste la solicitud para obtener ese beneficio en el país vecino.
Este estudio, consultó un total de 866 personas, de ellas 399 hombres y 467 mujeres. La mitad de las personas desplazadas, consideradas por la encuesta, son menores de edad; de ellos, 3.4 de cada 10 no llegan a 10 años.