Fue liberado el martes

Torturan por tres días a párroco que fue secuestrado

La Diócesis de Culiacán informó que el sacerdote Clemente Morales fue secuestrado, golpeado, quemado y amenazado de muerte durante tres días

EL SACERDOTE Clemente Morales Topete, en la ficha de búsqueda emitida el 25 de octubre pasado.
EL SACERDOTE Clemente Morales Topete, en la ficha de búsqueda emitida el 25 de octubre pasado. Foto: Especial

LA DIÓCESIS de Culiacán aseguró que el sacerdote Clemente Morales Topete, párroco de la iglesia de Jesucristo Resucitado, fue amenazado, golpeado y recibió quemaduras durante los tres días que permaneció privado de la libertad.

En un comunicado, la Iglesia católica confirmó que el padre fue secuestrado por un grupo de personas y trasladado hasta un lugar desconocido; fue golpeado y le provocaron quemaduras graves en el cuerpo, a la vez que le pedían información que él no conocía y la cual no podía ofrecer.

También recibió amenazas de muerte reiteradamente, hasta que sus captores decidieron liberarlo el martes pasado.

  • El Tip: EN EL PERIODO 2024-2026 ocurrieron unos 30 ataques contra religiosos católicos, que incluyen sacerdotes asesinados, heridos, desapariciones y agresiones a laicos.

La Iglesia aseguró que “duele profundamente constatar que la violencia que lastima a la sociedad también ha alcanzado a los ministros de culto. Ningún sacerdote ni persona debe ser objeto de amenazas o agresiones por el cumplimiento de su misión”, señaló.

La institución eclesial hizo un llamado a quienes provocan muerte, violencia y desapariciones, a detenerse y tener compasión, ya que ninguna vida es desechable y ninguna familia merece vivir bajo amenaza, miedo o incertidumbre.

El obispo Jesús Herrera Quiñónez agradeció en la circular la intervención de los cuerpos de seguridad municipales, estatales y federales, pero advirtió que sus esfuerzos no han sido suficientes.

  • 1 Padre asesinado en este año en el territorio nacional

“Después de más de dos años de vivir esta situación, el sufrimiento de las familias, las desapariciones, las privaciones ilegales de la libertad y las muertes violentas, y en estos últimos meses los feminicidios, nos obligan a decir que lo realizado hasta ahora no ha sido suficiente para devolver a nuestra ciudad la tranquilidad que tanto necesita”, señaló, en el documento.

“No bastan los discursos ni los datos estadísticos cuando las familias continúan sufriendo y las personas siguen viviendo con temor. Es indispensable que los esfuerzos institucionales se traduzcan en resultados verificables”, exigió el obispo.


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