Inseguridad

Población de Colima se agazapa por temor ante ola de violencia

Universitarios protestan ante llamado a retornar a aulas; trabajadores de Salud piden que lleven a heridos de bala a hospitales militares; negocios cierran puertas o restringen horarios; PAN ve sello de falta de estrategia en gobiernos de Morena en temas de seguridad

El restaurante La Concordia Colima cerró por varios días.
El restaurante La Concordia Colima cerró por varios días.Foto: Especial
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  • Yulia Bonilla

La semana de violencia que se vivió en Colima frenó un poco la vida de los habitantes de este estado y en especial los de la capital, que fueron quienes padecieron las balaceras que parecían no tener fin.

Estudiantes y padres de familia de la Universidad Autónoma de Colima (UAC) exigieron no regresar a clases presenciales, debido a que la ola de violencia se extendió hasta el pasado fin de semana, cuando una casa fue rafagueada en el municipio de Villa de Alvarez y varios autos fueron incendiados en Comala.

Las clases en la Universidad fueron suspendidas desde el 9 de febrero, con el argumento de que se buscaba proteger la integridad física de la comunidad estudiantil ante los acontecimientos hechos de violencia.

Sin embargo, la casa de estudios convocó a la comunidad universitaria a reanudar actividades presenciales a partir de este lunes, lo que no fue bien visto por un sector del estudiantado y por algunos padres de familia.

Un grupo de inconformes hizo una petición a través de la plataforma Change.org, para que el rector de la UAC, Christian Jorge Torrez Ortiz Zermeño, reconsidere la decisión de regresar a clases.

Argumentaron que las medidas tomadas por el gobierno estatal, encabezado “no han sido suficientes” y que consecuentemente, “nos ponen en un riesgo inminente”.

Por la tarde, Luis Enrique Zamorano Manríquez, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la UAC, dio a conocer que los horarios fueron modificados para que las actividades solo se lleven a cabo durante el día, bajo un modelo híbrido y adelantó que si la violencia aumenta, se tomarán nuevas decisiones.

“Qué feo que los negocios locales hayan cambiado sus horarios y unos cuantos hasta cerrado sus puertas para tratar de mantener intacta la integridad de sus consumidores, mientras una institución educativa, a la que valoras porque crees que tendrá una postura más firme ante la situación, termina haciéndote salir de tu casa, donde se supone que estás seguro, para que acudas a clases, haciéndote salir a unas calles inseguras”, comentó a La Razón un estudiante universitario.

En diversos municipios varios negocios de comida cerraron sus puertas durante el fin de semana; algunos acotaron sus horarios de servicio y otros más suspendieron los envíos a domicilio.

Es el caso de Sushitong Colima, un pequeño negocio ubicado en Villa de Álvarez, que suspendió su servicio de comida a domicilio desde el 9 de febrero y decidió reanudar las entregas hasta este domingo; sin embargo, horas después volvió a restringir los envíos porque la violencia no ha parado.

Lo mismo hizo el restaurante Paninaros, ubicado en la capital, el cual emitió el siguiente mensaje en sus redes sociales: “Debido a los hechos violentos ocurridos en nuestra ciudad los últimos días, y para salvaguardar la integridad de nuestros colaboradores, tanto en nuestro restaurante, como del equipo, nuestros horarios de servicio esta semana serán de 6:00 a 10:00 pm”.

El temor también alcanzó al personal de salud, ya que este lunes la lideresa de la sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSSA), Dolores González, expuso que, derivado de las disputas entre cárteles, “nos llegan todos los heridos y algunos de ellos del Cereso”.

Por ello, urgió al Gobierno estatal trasladar a los pacientes heridos durante “actos delictivos” a hospitales militares, “para que ahí los custodios, día y noche, tengan todo el cerco de seguridad y no estemos teniendo daños colaterales con pacientes y trabajadores”.

Gobiernos de Morena, sin estrategia: PAN

El PAN en el Senado consideró que el sello de los gobiernos de Morena, como en Colima, es la falta de estrategia para resolver la crisis de inseguridad.

La vicecoordinadora de la bancada, Kenia López Rabadán, lamentó la situación que atraviesa ese estado, como publicó La Razón en su edición de este lunes, en la que se destaca un repunte en la extorsión y el narcomenudeo.

“Ése es, lamentablemente, el sello de la casa de Morena: no hay estrategia de seguridad, no hay estrategia de economía, por eso están bajando en las encuestas”, expresó.

La senadora incluso estimó que los gobiernos de Morena a nivel estatal y, sobre todo, a nivel federal, son como el peor novio, en referencia al 14 de febrero.

“Por eso, el Presidente está tan desesperado y están cometiendo tantos errores. Fueron tres años de enamoramiento de este Gobierno, es el peor marido o el peor novio, es violento e inhumano”, ironizó.

López Rabadán insistió en que la violencia que se vive en Colima y en otros estados es una muestra clara de que no hay una estrategia de seguridad.

Aseveró que si la energía y el tiempo que el Presidente de la República gasta en tratar de lastimar a periodistas lo invirtiera en mejorar la vida de los mexicanos, se notaría una diferencia en el país.

“El Gobierno no reconoce la inseguridad que vive el país y está costando vidas (...) Esta acción de tocar una mina y que esto explote, pareciera que era historia de otros países; es increíble cómo la delincuencia está tomando rutas delincuenciales terribles que ponen en riesgo la vida, enfatizó”, .