Aunque el conocimiento sobre los métodos anticonceptivos en México es prácticamente universal, el verdadero desafío sigue siendo garantizar que las personas puedan acceder a ellos, recibir orientación confiable y utilizarlos de manera correcta, afirmó Denisse Beltrán, directora de Marketing de DKT, quien advirtió que la conversación sobre sexualidad debe evolucionar para dejar atrás el estigma y centrarse en la prevención y la toma de decisiones informadas.
La directiva explicó que la misión de DKT es ampliar el acceso a métodos anticonceptivos modernos, seguros y de calidad, acompañados de información basada en evidencia. “Desde nuestra visión, la anticoncepción no es solo un tema de salud; también es un tema de autonomía, desarrollo y equidad”, señaló en entrevista con La Razón.
Agregó que la organización trabaja para construir “un mundo donde todos los niños y niñas son deseados, el sexo es genial y las personas son libres”.

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Beltrán destacó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 del INEGI, el 98.7 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años conoce al menos un método anticonceptivo. Sin embargo, subrayó que el reto ya no radica únicamente en el conocimiento, sino en que las personas puedan ejercer una elección informada.
“El acceso no puede medirse únicamente por la existencia de métodos en el mercado; debe medirse por la posibilidad real de elegir”, afirmó, al señalar que en América Latina aún persisten desigualdades relacionadas con la edad, el territorio, el nivel educativo y los ingresos.
Respecto a las nuevas generaciones, la especialista indicó que hoy los jóvenes recurren principalmente a Internet y las redes sociales para resolver dudas sobre sexualidad, un cambio significativo respecto a hace una década, cuando la información provenía principalmente de la escuela, la familia o los servicios de salud.
Si bien consideró positivo que la conversación sea ahora más abierta, advirtió que la desinformación representa un riesgo creciente. “Hoy el desafío no es solo llegar a los jóvenes, sino llegar con información verídica, correcta, clara y útil”, expresó la directora de Marketing de DKT.
Además, señaló que la inteligencia artificial representa un nuevo reto, ya que no toda la información que genera proviene de fuentes confiables.
Beltrán consideró que las nuevas generaciones están más expuestas a información sobre anticoncepción, pero eso no significa necesariamente que estén mejor informadas. “Las nuevas generaciones preguntan más, cuestionan más y tienen menos miedo de hablar de sexualidad. Eso es muy positivo. Sin embargo, todavía existen brechas entre conocimiento, acceso y uso correcto”, indicó.
Añadió que el uso de anticonceptivos entre adolescentes sexualmente activos continúa por debajo del promedio nacional, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer el acompañamiento y facilitar el acceso a métodos anticonceptivos de calidad y a precios accesibles.
En cuanto a las redes sociales, sostuvo que hoy representan uno de los principales espacios donde los jóvenes forman opiniones sobre sexualidad, aunque en ellas conviven contenidos científicos con mitos y desinformación. “La clave no es satanizar las redes, sino ocuparlas de manera responsable. Hay que hablar el mismo lenguaje que los jóvenes, pero sin perder veracidad. Lo digital debe servir para abrir la conversación, no para sustituir la orientación profesional”, apuntó.
Sobre las alternativas anticonceptivas disponibles, la directora de Marketing de DKT explicó que los métodos no hormonales responden a la necesidad de quienes buscan opciones efectivas sin modificar su ciclo hormonal.
Destacó que estos métodos pueden ofrecer protección de larga duración, ser reversibles y discretos, además de permitir que cada persona elija la opción más adecuada para su cuerpo y proyecto de vida. “No existe un método único para todas las personas; existe el método adecuado para cada cuerpo, cada etapa y cada proyecto de vida”, comentó.
La especialista también señaló que el impacto de las campañas de educación sexual no puede evaluarse únicamente por el número de personas alcanzadas. Explicó que DKT mide indicadores como las búsquedas de información, las consultas generadas, la intención de uso de anticonceptivos, el acceso a los productos y los llamados “Couple Years of Protection” (CYP), un indicador internacional que traduce el acceso a métodos anticonceptivos en años de protección. “El objetivo no es solo que la gente vea una campaña. El objetivo es que conozca, se informe, pregunte y tome una decisión consciente”, afirmó.
Finalmente, Beltrán consideró que uno de los principales obstáculos para avanzar en educación sexual es que, durante años, la sexualidad se abordó desde el miedo y el silencio dentro de muchas familias. En ese sentido, hizo un llamado a transformar la conversación pública.
“El gran cambio que necesitamos es cultural: pasar del silencio a la información, del estigma al acompañamiento y de la prevención como discurso a la prevención como práctica cotidiana”, concluyó.

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