Este viernes 9 de octubre se celebra el Día Mundial del Huevo, una fecha que cada segundo viernes de octubre reconoce la importancia de uno de los alimentos más presentes en las cocinas del mundo. En México, la celebración tiene un sabor especial: de acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores (UNA), durante 2025 cada habitante consumió en promedio 24.19 kilogramos de huevo fresco, equivalentes a unas 410 piezas al año, cifra que mantiene al país como el principal consumidor per cápita a nivel mundial.
Más de una pieza diaria en promedio explica una relación que va mucho más allá del desayuno. El huevo aparece en la mesa como protagonista, acompañante y también como ingrediente invisible de algunas de las preparaciones más queridas. Está en unos huevos rancheros, en una tortilla española, en un omelette, pero también detrás de un pan esponjoso, una mayonesa sedosa, un merengue ligero o un capeado crujiente.
- El Tip: Aunque la yema contiene colesterol, se ha demostrado que el ingerido en los alimentos influye muy poco en el que está en la sangre.
Su grandeza gastronómica está precisamente en su capacidad de transformarse. Revueltos, estrellados, cocidos, tibios o pochados, los huevos cambian de textura y personalidad dependiendo de la técnica. La clara aporta estructura y proteína, mientras la yema concentra grasa, color y sabor. En la cocina funciona, además, como emulsionante, espesante, aglutinante y agente espumante, lo que explica su presencia en preparaciones dulces y saladas.
Desde el punto de vista nutricional, se trata de un alimento de gran valor. Aporta proteína de alta calidad y contiene nutrientes como colina, vitamina B12, vitamina D, selenio, riboflavina, fósforo y hierro. La yema, particularmente, concentra buena parte de estos componentes. Su equilibrio entre nutrientes, versatilidad y facilidad de preparación ha convertido al huevo en una pieza fundamental de la alimentación cotidiana.
México también tiene una importante industria alrededor de este alimento. En 2025 el país produjo alrededor de 3.2 millones de toneladas, de acuerdo con la UNA. Jalisco, Puebla, Sonora, Yucatán y la región de La Laguna destacan entre las principales zonas productoras. El dato refleja la dimensión de un producto que está presente, prácticamente todos los días en los hogares mexicanos.
Pero hablar de huevos también significa hablar de variedad. Aunque el de gallina es el más consumido, existen los de codorniz, pato y otras aves, cada uno con características particulares de tamaño, sabor y textura. Incluso el color del cascarón puede cambiar: blanco, café, azul o verdoso, dependiendo de la raza de la gallina. El tono, sin embargo, no determina por sí mismo un mayor valor nutricional.
Giornale, un homenaje al desayuno. Esa posibilidad de llevar un ingrediente cotidiano hacia preparaciones más elaboradas encuentra un buen ejemplo en Giornale, restaurante que ha hecho de la variedad uno de los sellos de su propuesta gastronómica. Con presencia en distintas zonas de la Ciudad de México, incluido Polanco, ofrece una carta amplia que busca acompañar diferentes momentos del día.
Entre sus especialidades destacan los huevos y omelettes, con opciones que van desde los clásicos huevos al gusto hasta creaciones propias de la casa. El comensal puede elegirlos revueltos, estrellados, rancheros, tibios o poché, además de distintas preparaciones de omelette. La propuesta parte de un principio sencillo: un ingrediente conocido puede convertirse en una experiencia distinta cuando se cuida la técnica y se juega con sus posibilidades.
Ahí está también parte del encanto que tiene el huevo. No necesita disfrazarse para ser un alimento sofisticado. Una yema perfectamente cocida, una clara suave, un omelette ligero o un buen capeado pueden demostrar que la cocina también encuentra belleza en lo más esencial de la gastronomía.
La celebración de este día invita precisamente a mirar de nuevo ese alimento que parece tan común que a veces pasa inadvertido. Porque pocas materias primas tienen la capacidad de estar presentes en una comida sencilla y, al mismo tiempo, ser indispensables para algunas de las grandes técnicas de la cocina.
De la sartén a la repostería, del desayuno familiar a la cocina profesional, el huevo ha demostrado que su verdadera riqueza está en la transformación, por algo ya hay restaurantes especializados en ofrecer la gran variedad de platillos con huevo. Quizá ahí reside su mayor virtud: seguir siendo un ingrediente cotidiano mientras encuentra, una y otra vez, nuevas formas de llegar a la alta cocina.