LA UNESCO confirmó que el Palacio de Golestán, joya del patrimonio cultural iraní, ha sufrido graves daños debido a las ondas expansivas de los bombardeos que Israel y Estados Unidos efectúan en Teherán, la capital del país persa.
El emblemático Salón de los Espejos y los ventanales históricos resultaron destruidos. A estos visibles daños se suman las grietas y pérdidas en otros lugares emblemáticos, como la Mezquita Jameh, en la ciudad de Isfahan.
En total, más de 50 monumentos iraníes han sido afectados por el impacto colateral del conflicto actual. Sin embargo, esta crisis se extiende por todo Medio Oriente y, aunque atacar sitios de alto valor patrimonial es considerado un crimen de guerra, milenios de historia y memoria colectiva de la humanidad enfrentan daños irreversibles.

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