Los temores de los especialistas del sector económico sobre el impacto de factores externos en la economía nacional disminuyeron en los últimos cinco meses, mientras que las preocupaciones por factores internos aumentaron, de acuerdo con información de Banco de México (Banxico). Aun así, aumentaron su estimación del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025, de 0.4 a 0.5 por ciento.
Las inquietudes externas pasaron de preocupar al 40 por ciento de los encuestados en mayo, a un 26 por ciento en septiembre; no obstante, los factores internos en el quinto mes de este año preocupaban a un 18 por ciento y ahora lo hace a un 25 por ciento, de acuerdo con la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de septiembre de 2025.
Entre abril y mayo de 2025 fue cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció aranceles a 185 países del mundo, evento conocido como el “Día de la liberación”, afectando las perspectivas económicas de todo el mundo.
Se llegó a prever una contracción económica para México, de entre 0.3 y 1.3 por ciento, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ahora las condiciones comerciales estadounidenses han mejorado, con acuerdos con diferentes países y, de acuerdo con expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ha tenido un trato preferencial sobre todos los países.
Esta situación también provocó que varios expertos tengan un mejor panorama para el PIB, ya que dejaron de considerar una contracción y ahora prevén un crecimiento que va entre 0.5 por ciento anual, tomando en cuenta el consenso de los encuestados por Banxico, pero también de instituciones como la Encuesta de Expectativas de Citi; el FMI prevé un alza de 1.0 por ciento.
MÁS DEBILIDAD. Por otra parte, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) anticipó que la economía nacional podría ser “débil”, al argumentar que esto se confirmó a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que en su último registro presentó una caída mensual de 0.9 por ciento y una disminución anual de 1.2 por ciento, siendo el principal lastre la actividad manufacturera.
“En este contexto de debilidad, la inflación no muestra una clara tendencia a la baja”, añadió.
La institución explicó además que si bien la inflación general se encuentra dentro del rango de variabilidad, preocupa principalmente que la inflación subyacente haya retomado una tendencia ascendente.