Así que el diputado de la 4T, Cuauhtémoc Blanco, no puede estar en paz sin protagonizar escándalos y más de los que atraen todos los reflectores. Y es que no pasaron ni dos semanas desde la última vez que se puso en el centro de la polémica, tras responder con un beso a una legisladora que le recriminó por los señalamientos que pesan en su contra por un caso de violación. Esta vez lo hizo fuera de la escena política y fuera del país, vestido con el uniforme de futbolista, en ocasión del Clásico de Leyendas América-Chivas, en la ciudad de McAllen. Lo que comenzó como un evento amistoso y de homenaje derivó en un conato de bronca, estelarizado, sí, por el Cuau, quien golpeó en el rostro al portero Sergio Hernández, lo que detuvo el partido. Lo que nos hacen ver es que no importa cuántas veces se le cache y se le grabe al exgóber de Morelos en algún nuevo ejemplo de cuestionable conducta, porque al final no pasa nada… y sólo Morena, que lo arropa, sigue pagando el costo. En fin.

