Vaya confusión la que ha generado el anuncio de la destitución de José Antonio Romero Tellaeche como director general del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una decisión que, según se difundió ayer, fue firmada por la secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz, y que fue celebrada por quienes señalaron a Tellaeche por ejercer violencia de género en la institución; sin embargo, nos dicen, cuando buena parte de la academia echaba las campanas al vuelo, Romero Tellaeche, quien también arrastra otra cola de acusaciones por plagio académico, destituciones arbitrarias y acoso sistemático en su gestión, salió al quite con un desafío para quien busca deponerlo, al sostener que “la legislación vigente establece que la remoción anticipada” de alguien como él “puede tener lugar cuando se acrediten fehacientemente causas legales expresamente previstas y mediante resolución adoptada en sesión formal del órgano de Gobierno”, por lo que reiteró su plena disposición a no levantarse de la silla. Qué tal.
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