México dio un paso relevante en el desarrollo de tecnología espacial con el lanzamiento del Gxiba-1, un nanosatélite creado por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), el cual fue puesto en órbita con el respaldo de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA).
El despliegue ocurrió alrededor de las 2:30 de la madrugada y fue transmitido en vivo desde el módulo japonés Kibo de la Estación Espacial Internacional. A través del sistema J-SSOD, un brazo robótico liberó el dispositivo mexicano, marcando oficialmente el inicio de su operación en órbita terrestre baja.
A diferencia de misiones anteriores, el desarrollo del Gxiba-1 se caracterizó por su financiamiento totalmente universitario, con una inversión aproximada de 500 mil dólares, de los cuales cerca de 200 mil dólares se destinaron directamente a la construcción del satélite.
La UPAEP cubrió todos los costos sin recurrir a recursos federales, aprovechando la experiencia adquirida en proyectos previos como el AztechSat-1 para optimizar procesos y tecnología.
El nanosatélite tiene como misión principal la captura de imágenes en el espectro visible y la transmisión de datos mediante la constelación Iridium. Completa una órbita alrededor de la Tierra cada 90 minutos y se estabiliza gracias a magnetopares que interactúan con el campo magnético terrestre. Su vida útil está estimada en un año, ya que no cuenta con sistema de propulsión.
Autoridades de la Agencia Espacial Mexicana destacaron que el equipo de la UPAEP fue seleccionado en 2022 dentro del programa internacional KiboCUBE, impulsado por JAXA y la ONU, lo que permitió concretar este nuevo avance.
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