Luego de que se informara que el pasado lunes un comando atacó a balazos la casa de José Antonio Sangabriel Fernández, presidente municipal de Banderilla, en Veracruz, la gobernadora de la entidad, Rocío Nahle, hizo levantar algunas cejas al referirse al caso. Y es que el pasado 3 de febrero, el PAN en Veracruz condenó “enérgicamente el ataque armado contra el domicilio del alcalde” y acusó que la violencia no puede continuar siendo un instrumento para intimidar o vulnerar a quienes ejercen funciones públicas. Además acusó el deterioro de la seguridad en el Estado y lamentó que los gobiernos municipales continúen siendo los más expuestos ante la delincuencia. Pero resulta que ayer la mandataria en conferencia de prensa dijo al respecto: “ahorita en la mañana en la mesa de seguridad nos comentaron: no fue en la casa del alcalde, fue afuera de la casa del alcalde”. Nos dicen que quedó claro si sus dichos fueron precisar desmentir o minimizar o para todo lo contrario. ¡Caray!
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