A la que traen de bajada en estos días es a la delegada de Bienestar en Puebla, Natalia Suárez del Real. Y es que resulta que su fiesta con la temática de El Gran Gatsby —lujos y derroches de una élite en los años 20 del siglo pasado—, por la que ha sido criticada, fue apenas la punta del iceberg. Resultó, según han revisado periodistas como Jorge García, que la funcionaria encargada de hacer llegar apoyos del Gobierno a personas desfavorecidas en su entidad, ostenta artículos y un modo de vida lejanos a la mayoría de los mexicanos. Hay quien advierte, una vez más, que a muchos militantes se les dificulta —y por eso se rebelan— cumplir los lineamentos de Morena en materia de austeridad y justa medianía. Algunos de ellos que recién se han hecho y otros que ya eran ricos defienden que cuando no se usan dineros públicos, es válido comprarse bienes costosos e inaccesibles para la mayoría. Sin embargo, hasta ahora han perdido esa batalla.

