A punto de cumplir 72 horas de protesta, Marx Arriaga permanece encerrado en las oficinas de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME), luego de haber sido destituido de su cargo.
Hasta el mediodía de este lunes, el exdirector, identificado como uno de los principales impulsores de los nuevos libros de texto gratuito vinculados al nuevo modelo educativo, continuaba dentro de las instalaciones acompañado por colaboradores que respaldan su manifestación.

Arriaga Navarro se mantiene con la misma ropa desde el viernes, día en que fue notificado oficialmente de su separación del cargo. Desde entonces se ha negado a abandonar el inmueble.

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Las oficinas de la DGME, ubicadas sobre Avenida Universidad, al sur de la capital del país, no presentan movimiento inusual ni presencia de cuerpos de seguridad en el exterior.
Durante el fin de semana, el exfuncionario realizó transmisiones en redes sociales para expresar su inconformidad y lanzar señalamientos contra la actual dirigencia de la Secretaría de Educación Pública (SEP) por presuntamente intentar entregar el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana a iniciativas de corte neoliberal.
Asimismo, Arriaga Navarro acusó que se le exigió cambiar los libros de texto que se editaron durante su periodo, situación a lo cual se negó para, explicó, defender el trabajo de todos quienes colaboraron en él.

En un comunicado, la SEP explicó que hubo diálogo con Marx Arriaga para su sustitución en el cargo, después del cual, aclaró, se llegó un acuerdo por el que el exfuncionario acordaba dejar libre el cargo para el 16 de febrero.
Posteriormente, Marx Arriaga explicó que, en medio de los diálogos, le fue ofrecida la Embajada de Costa Rica, pero que la rechazó, pese a las ventajas salariales, para seguir defendiendo los libros y “no traicionar a la base magisterial”.
La mañana de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que hubo diferencias con Arriaga, especialmente relacionadas con la negativa del exfuncionario a cambiar los libros, pero aseguró que el mismo fue “un muy buen” compañero.
Marx Arriaga no estaba de acuerdo en que hubiera alguna modificación a los libros; se le ofreció otras opciones, entre ellas un consulado, porque valoramos mucho su trabajoClaudia Sheinbaum, presidenta de México
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