El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que el control territorial que ejercen los cárteles del narcotráfico sobre ciudades, poblaciones e infraestructura estratégica en el continente americano constituye una amenaza existencial para las naciones del hemisferio.
La declaración fue el eje central de su discurso en la apertura de la primera Conferencia Anti-Cárteles en las Américas, celebrada en Miami, Florida, ante representantes de al menos 16 países de la región, y donde no hubo representantes de México.
El evento fue organizado por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EU y reunió en su sede de Miami a delegaciones de naciones aliadas de Washington dispuestas a sumar esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
En su intervención ante los delegados, Hegseth enmarcó el problema en términos de seguridad nacional de primer orden. Además, detalló las condiciones concretas que, a juicio de la administración Trump, elevan la actividad de los cárteles al rango de amenaza existencial.
Señaló que cuando organizaciones criminales logran capturar recursos de infraestructura estratégicos, se apoderan de poblaciones o ciudades enteras ubicadas en las proximidades de las fronteras y costas de Estados Unidos, o cuando se benefician y alimentan de flujos masivos de migración irregular, el daño causado rebasa el ámbito de la seguridad interna de cada país y se convierte en una agresión directa al territorio nacional estadounidense y a la estabilidad del conjunto de la región.
Bajo ese argumento, el titular del Pentágono fue más allá del diagnóstico y lanzó un llamado directo a los gobiernos presentes para que asuman una postura activa.
Al concluir las sesiones, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá y Trinidad y Tobago firmaron una declaración conjunta anti-cárteles.
La ausencia de México resulta significativa dado que es el principal país de tránsito y operación de los cárteles que Estados Unidos ha designado como organizaciones terroristas extranjeras, y la relación bilateral entre Washington y Ciudad de México atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en años recientes, marcada por la migración, el fentanilo y las extradiciones.


