Sobornos, discriminación, acoso y otras agresiones sexuales de mayor impacto son los “tristes acompañantes” con las que mujeres migrantes cuentan haber hecho su camino al salir de su país en espera de algún día tener mejores condiciones económicas y un hogar estable para ellas y sus familias, de las que muchas veces se ven obligadas a separarse en el recorrido hacia un “sueño” que ahora ya no saben en donde perseguir, a más de un año del endurecimiento de las políticas antimigratorias en Estados Unidos que les cerró la puerta al sueño de prosperar en aquel país.
En su segundo intento por llegar a la frontera norte y cruzar a territorio norteamericano, Gladys quedó varada en México, engañada a cambio de un equivalente a 20 mil pesos que pagó por poder conseguir un permiso que, le aseguraron, le haría pasar la frontera sin inconvenientes y poder trabajar para enviar el dinero a la familia de dos hijos, su madre y una hermana más pequeña que dejó en Venezuela.
- EL DATO: Autoridades migratorias detuvieron, en 2025, a 155 mil 730 personas extranjeras con irregularidad migratoria, de éstas, 47 mil 982 eran mujeres.
“Yo he andado sola, sola en todo esto. A mí, mis tristes acompañantes han sido cuando me roban el dinero para pagar papeles allá en Chiapas, que pidiendo un plato de comida me echaran de un lugar… Una vez que me quisieron tocar pero yo les dije que tenía una enfermedad y me dejaron tranquila. No, no, en esto una la pasa muy mal la verdad”, cuenta cabizbaja pero alerta, mientras recoge la mesa de una fonda del centro de la Ciudad de México en la que trabaja desde hace unas semanas.
En 2025, las autoridades migratorias interceptaron a 155 mil 730 personas extranjeras en condición migratoria irregular, de los cuales 47 mil 982 fueron mujeres. Para este año, la estadística disponible a enero indica que se han recibido a 4 mil 107 migrantes; de ellos, 992 son mujeres.
Yo he andado sola, sola en todo esto. A mí, mis tristes acompañantes han sido cuando me roban el dinero para pagar papeles allá en Chiapas, que pidiendo un plato de comida me echaran de un lugarGladys, migrante venezolana
No obstante, Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, apunta que lo perceptible en la realidad deja ver que cada año son más las mujeres que han decidido sumarse a los contingentes para abandonar sus países de origen y llegan a México.
Describe el tránsito de mujeres como un trayecto más complejo dentro de lo difícil que ya resulta migrar, debido a las condiciones a las que quedan vulneradas.
“Quedan expuestas a lo que todos: robos, sobornos, extorsión, que eso todos lo sufren, pero además a violencia física y no física, como racismo, xenofobia, acoso, insultos, lesiones, enfermedades por condiciones complejas o alguna discapacidad por los mismas cosas que van pasando en los trayectos, violencia física, etcétera”, describe en entrevista con La Razón.
Aunado a esto, advirtió que la vulnerabilidad de su seguridad se ha incrementado con el paso de los años, al incorporarse otras tácticas criminales como el reclutamiento con fines de explotación sexual.
Pero el riesgo ya no se corre únicamente en el camino, al llegar a las fronteras, sino ya desde el uso de la tecnología, donde criminales también han comenzado a recurrir a las herramientas digitales para delinquir contra migrantes.
“Al final de las redes sociales sí se ha identificado algunas prácticas como reclutamiento engañoso de mujeres para esquemas de trata… las llevan cerca de la frontera y luego llaman a sus familiares para pedirles rescate. Entonces también ha derivado en extorsión, algunos de estos engaños también por promociones en donde utilizan las redes y la Inteligencia Artificial para para los engaños”, afirmó.
“Lieny” recuerda que uno de los primeras “mentiras” de las que tuvo que escapar fue el de ser modelo con las redes sociales, pero que más tarde descubrió que el objetivo de aquellos a los que se acercó era el de prostituirla.
“Veo muchas allá paradas, a lo mejor las conocí pero yo no me fui con ese grupo que nos iba a traer para acá. Yo me vine en otro y ya no sé si fue mejor porque me robaron los policías que te revisan en los centros cuando pasas la frontera, pero en el camino encuentras otros que te quieren para otra cosa y por la necesidad aceptas”, cuenta.