“Me llamó un sheriff y me dijo: ‘Algo te voy a contar, algo pasó anoche, tu hijo se murió’. Le pregunté si lo mataron y me dijo: ‘Se mató solo”, contó a La Razón Manuel Pérez Ruiz, padre de Royer Pérez Jiménez, el joven tzotzil de 19 años que murió el pasado 16 de marzo en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Florida, en plena política de línea dura de la administración Trump contra la migración irregular.
El 18 de marzo, dos días después del fallecimiento, el ICE notificó que Royer fue hallado sin vida en las instalaciones de detención del condado de Glades. Las autoridades migratorias presumen que el joven se quitó la vida.
- El Dato: Migrantes varados desde hace meses en Tapachula, Chiapas, y que ya no ven una opción en llegar a EU, alistan una nueva caravana para pedir su regularización.
La ficha oficial del Servicio de Inmigración reconoce que Pérez Jiménez se encontraba detenido —“acusado de fraude menor”— por identificarse con un nombre distinto al momento de ser arrestado y por resistirse “sin violencia” a las autoridades migratorias.
El caso de Royer, quien residía en Estados Unidos desde 2022, a donde llegó cuando tenía 15 años, marca la segunda muerte de un migrante mexicano en custodia del ICE en menos de 15 días; apenas el pasado 2 de marzo, las autoridades reportaron la muerte de Alberto Gutiérrez Reyes, de 48 años, un trabajador de la construcción cuyos familiares afirman que murió por negligencia médica en California, tras ser arrestado.
De acuerdo con la organización estadounidense Detention Watch Network, Royer es la persona más joven que ha muerto en un centro de detención de migrantes desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 y el mexicano número 12 en lo que va de la actual administración.
Con Trump en el poder, han muerto 42 migrantes en manos del ICE, significa que casi un tercio de ellos era de nacionalidad mexicana.
Por cada uno de los casos registrados, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, a través de sus consulados en Estados Unidos, ha emitido una nota diplomática para exigir que estas muertes se investiguen con profundidad y que el Gobierno estadounidense garantice la integridad de los connacionales bajo custodia del ICE; sin embargo, la respuesta siempre es la misma, que los casos se encuentran bajo investigación, sin que haya avances claros de las pesquisas.
“México solicitó los informes y la documentación necesarios para esclarecer los hechos y las autoridades estadounidenses confirmaron que se está llevando a cabo una investigación”, escribió el pasado jueves la SRE en un comunicado sobre el caso de Royer Pérez.
Ayer, la Presidenta Claudia Sheinbaum instruyó que la Cancillería eleve el tono al exigir transparencia a EU: “Es muy lamentable. El día de ayer y hoy nuevamente se está enviando una carta diplomática mucho más fuerte, digamos, sobre esta situación”.
“El informe es que el joven se suicidó; sin embargo, nosotros queremos una investigación profunda y, además, no puede ser que esté ocurriendo esto”, dijo la mandataria, quien adelantó que se analizan “varias medidas” para ejercer mayor presión sobre las autoridades estadounidenses en relación con estos casos.
“Vamos por todos los medios a levantar nuestra protesta y apoyar a la familia en todo lo que requiera, por supuesto”, añadió Sheinbaum.
Royer Pérez Jiménez era originario de la comunidad indígena chiapaneca de San Juan Chamula, era el mayor de cinco hermanos y una de las principales fuentes de sustento de su familia.
“No voy a pedir nada, nada más que llegue su cuerpo, lo voy a enterrar bien, es lo único que necesito”, expresó el padre de Royer en entrevista.
Don Manuel recordó que su hijo decidió viajar a Estados Unidos cuando aun era menor de edad con el sueño de trabajar para construir una casa a su familia en Chamula.
“Él quería salir adelante, quería ayudar, quería construir algo para todos nosotros”, dijo.
Manuel Pérez relató que la última vez que habló con su hijo fue cuando ya se encontraba detenido: “Me dijo que ya iba a firmar para que lo deportaran a México porque su abogado había abandonado el caso y él ya estaba aburrido de estar encerrado”.
De acuerdo con los reportes oficiales, cuando Royer fue hallado inconsciente en el centro de detención, a las 02:30 horas del 16 de marzo, a pesar de los esfuerzos del personal médico, fue declarado muerto a las 02:51 horas.
Ante los altos costos de repatriación, la familia lanzó un llamado a la solidaridad para traer de regreso a su hijo, a través de un mensaje difundido en tzotzil, lengua materna de Royer, con traducción al español, para reflejar el dolor y la tristeza de su comunidad.
“Cada aportación, por pequeña que sea, representa un paso más para que la familia pueda despedir a mi hijo”, dijo el padre del joven migrante.
La muerte de Royer y de los otros 11 connacionales en situación de reclusión pone de nuevo en relieve los cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos de migrantes sobre las condiciones en los centros de detención y el trato que reciben por parte de la administración Trump, que los considera criminales de alta peligrosidad, aun cuando en la mayoría de los casos no hay antecedentes penales, más allá de faltas administrativas o delitos menores.