Mateo, un menor de cuatro años, no imaginaba hace unos meses, allá en la comunidad Marquelia, Guerrero, que enfrentaría la batalla más grande que nadie desearía: sobrevivir a un tumor cerebral agresivo. Su madre, Guadalupe González, recuerda cada momento con un dolor que se mezcla con esperanza. Mientras pide un milagro, se aprieta los dedos para conseguir los recursos para buscar la manera de salvar a su hijo.
“Nos dijeron que mi hijo tiene pocos días de vida”, compartió Guadalupe. Desde aquel primer vómito que parecía inofensivo, hasta el momento en que los médicos confirmaron el tumor, la vida de Mateo y su familia dio un giro irreversible. Cinco cirugías y largas noches de incertidumbre han marcado el día a día de esta familia, que, ante las circunstancias, tuvo que dejar su hogar para residir en la Ciudad de México, aunque sin los recursos suficientes para enfrentar esta batalla.
La enfermedad de Mateo no solo ha puesto a prueba su cuerpo, también ha transformado la vida de quienes lo aman. Su padre, Antonio Ojeda, perdió su empleo, pero no la esperanza de que algún otro médico tenga un diagnóstico esperanzador para su hijo.

En la batalla, Guadalupe, también tuvo que dejar su empleo. Sin embargo, en medio del miedo y la angustia, la familia encontró un rayo de esperanza en su comunidad. “Gracias a nuestra gente, logramos reunir el dinero para pagar el seguro y que Mateo pudiera continuar con su tratamiento”, contó a La Razón.
“La solidaridad se ha manifestado en rifas, colectas y apoyo por parte del preescolar donde estudiaba mi hijo”, con ello, la madre de Mateo dice que se ha demostrando que la fuerza de una comunidad puede ser un refugio en los momentos más oscuros.
Mateo ha librado varias batallas en el hospital, incluida la colocación de una válvula para aliviar la presión en su cerebro. Ha estado en terapia intensiva, ha enfrentado complicaciones respiratorias y, aún así, cada sonrisa, cada intento de moverse es una victoria silenciosa para su familia.
“A veces está bien, consciente, comiendo… y otras veces su cuerpo lo traiciona. Pero seguimos luchando, buscando una segunda opinión, buscando esperanza. Quisiéramos que otro oncólogo nos diera otra esperanza, otro diagnostico. Desde ayer no despierta, ha estado durmiendo y ya nos dijeron que él ya requiere los cuidados paliativos”, dijo Guadalupe, mientras sostenía la mano de su hijo en la cama.
¿Dónde donar?
- Mateo se encuentra internado en el Hospital de Pediatría Siglo XXI; sus padres tienen abierta la cuenta bancaria de Mercado Pago 722969017679262733, a nombre de Guadalupe Raquel González, donde reciben donativos.
Los hermanos de Mateo también están en esta lucha. “Una niña de 14 y un niño de siete esperan verlo de nuevo en casa, mientras mi cuñada los cuida en Guerrero. Pero por lo que hoy nos dijeron, que pueden ser días o meses que Mateo esté aquí a nosotros. Nos gustaría traer a sus hermanos para que lo vean, para que le digan cuánto lo quieren”, dijo Guadalupe y su esposo, quienes ahora enfrentan un nuevo reto, reunir el dinero para los gastos que implica quedarse en la capital, para acompañar a su hijo.
“Solo queremos que mi hijo tenga la oportunidad de seguir luchando, de estar con nosotros, de vivir… y que nuestros hijos puedan abrazarlo”, dijo Guadalupe, con una mezcla en su voz de fuerza y vulnerabilidad.
El camino de diagnóstico fue largo y lleno de obstáculos. Guadalupe recordó con claridad cómo los médicos tardaron en detectar la gravedad de la situación.
“Primero nos dijeron que era una cistitis, pero sus síntomas no concordaban. Luego, cuando notamos que desviaba un ojito, le hicieron la tomografía y ahí confirmaron que tenía un tumor en la cabeza”, relató.
A pesar de las intervenciones médicas, los especialistas han recomendado cuidados paliativos para Mateo, dejando a sus padres en un estado de angustia constante y con la esperanza de obtener una segunda opinión oncológica. “Queremos explorar todas las opciones, aunque los médicos nos digan que es un tumor muy raro y agresivo”, afirmó Guadalupe.
“Estamos tratando de entender, de saber que sigue, sin entender nada, quedándonos sin recursos, estamos bien agradecidos con nuestra comunidad de Marquelia y ellos se esfuerzan pero el gasto nos ha rebasado”, refirió.

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