La presidenta Claudia Sheinbaum reivindicó el legado de las mujeres que sostuvieron los grandes procesos históricos del país desde un papel que, dijo, ha sido sistemáticamente minimizado pese a haber sido indispensable.
Al encabezar este domingo la ceremonia conmemorativa por el bicentenario del natalicio de Margarita Maza de Juárez, la mandataria sostuvo que la historia ha tendido a colocar en el centro a los hombres que “proclaman gestas”, mientras que las mujeres que los acompañaron y sostuvieron han permanecido “en los márgenes de estos relatos, aunque nunca en la insignificancia”.
Afirmó que esas mujeres “no fueron figuras pasivas ni meras acompañantes”, sino “estrategas, proveedoras, mensajeras, defensoras y pilares morales” en contextos de incertidumbre y peligro.

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“Su valentía no siempre fue estruendosa, pero sí constante, decisiva y muchas veces silenciosa”, dijo Sheinbaum, quien señaló que el problema histórico “no ha sido su ausencia en los hechos, sino en el reconocimiento”.
Para ilustrar esa deuda, la Presidenta recuperó palabras de Leona Vicario, quien en 1831 defendió la participación femenina en la Independencia frente a Lucas Alamán:
“En todas las naciones del mundo ha sido apreciado el patriotismo de las mujeres. ¿Por qué mis paisanos han querido ridiculizarlo como si fuera un sentimiento impropio de ellas?”
Presidenta coloca placa y honra legado de Margarita Maza
Sobre Margarita Maza de Juárez, Sheinbaum describió los años del exilio durante la Reforma y la Intervención Extranjera como el periodo en que encarnó la causa republicana “sin título oficial, pero con una autoridad moral incuestionable”.
Destacó que entre 1864 y 1867, desde Nueva York, Maza organizó bazares, encuentros culturales y actos públicos que se convirtieron en “trincheras de resistencia”, mientras vivía en austeridad y rechazaba ayuda destinada a su bienestar personal.
La Presidenta subrayó la pérdida de dos de sus hijos durante ese exilio como una de las pruebas más duras que enfrentó, y afirmó que “ni siquiera ese dolor inconmensurable logró quebrar su espíritu”.
Cuando regresó a México en 1867 tras la caída del Imperio, añadió, “no volvió simplemente una mujer. Regresó un símbolo”.
Al acto asistieron descendientes de la familia Juárez Maza, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, el general Ricardo Treviño Trejo, el almirante Raimundo Pedro Morales Ángeles y la jefa de Gobierno Clara Brugada. Sheinbaum colocó una placa conmemorativa y se reunió con familiares de la figura homenajeada.
Al concluir, la mandataria otorgó a Margarita Maza un reconocimiento simbólico: “Primera embajadora histórica de México”, y señaló que con ello se enaltece su legado.
Cerró su discurso con un llamado a honrar a todas las mujeres que han construido el país:
“Hoy, al recordarte, Margarita, también honramos a todas las mujeres porque en la lucha cotidiana y extraordinaria de las mujeres mexicanas late el corazón eterno de la nación. Que viva Margarita Maza. Que vivan las heroínas de la patria”.
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