Un tramo de menos de cinco kilómetros sobre avenida Río de los Remedios, entre Miguel Bernard e Insurgentes, entre la Ciudad de México y el Estado de México, se convirtió en una de las franjas más redituables para el robo de hidrocarburos y en una amenaza para la población. En sólo 10 meses, autoridades federales han detectado y clausurado tres tomas clandestinas que ponen en riesgo a más de 100 mil habitantes en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).
La franja, llamada entre vecinos como el “río del huachicol”, atraviesa 17 colonias de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México; aunque la mayoría se encuentra en el territorio capitalino, las de mayor riesgo se ubican en el municipio mexiquense de Tlalnepantla.
- El Dato: Autoridades federales aseguraron el lunes más de dos mil millones de litros de huachicol en Reynosa, Tamaulipas, junto con 49 tanques tipo Frac Tank y 19 autotanques.
En el mismo trayecto, el segundo piso de la carretera Naucalpan-Ecatepec corre sobre el cauce, lo que incrementa el peligro ante la circulación de tráileres, pipas y más de dos mil vehículos diarios.

Sí hay búsqueda de desaparecidos: CSP
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ubicaron al menos 51 centros educativos en un radio de dos kilómetros dentro de ese corredor, lo que coloca a estudiantes en un escenario de vulnerabilidad directa.

Un recorrido realizado por La Razón en colonias de ese corredor permitió constatar la cercanía entre viviendas, comercios, ductos y puntos donde operaron redes de extracción ilegal. La ubicación de este cuerpo de agua, así como su extensión, ha sido útil para encubrir diversos delitos, a los que se suman las tomas clandestinas de gasolina y diésel que se extienden hasta casas dentro de colonias circundantes.
- 100 mil litros de huachicol se hallaron en Tultepec, Edomex, el pasado 11 de marzo
De acuerdo con la revisión, las instalaciones ilegales operaron bajo fachadas comerciales. En julio del año pasado, personal especializado desmanteló una primera conexión a menos de 50 metros de una plaza comercial y de la escuela La Salle Cristóbal Colón.
El ducto ilegal se escondía tras la fachada de un autolavado a pie de calle, donde camiones de distintas rutas hacían paradas constantes.
Aunque el hallazgo se dio en pleno día, no derivó en ninguna detención. La Fiscalía General de la República (FGR) abrió la carpeta 4746/2025 sin reportar más decomisos que los de las mangueras encontradas en esta toma ilegal.
Además, a tres kilómetros de ese punto, apenas la semana pasada, otro operativo aseguró miles de litros de hidrocarburo y equipo para la ordeña.
En ese caso, un local de purificación de agua encubrió una bodega y un túnel que permitió la extracción directa de combustible desde el ducto.
Bajo la ficha 000343-2026, autoridades aseguraron 20 mil litros de gasolina, una cisterna adaptada de forma artesanal y equipo especializado. La clausura de esta toma ilegal provocó fallas en válvulas del sistema, lo que generó un derrame que obligó al cierre total de la avenida durante varias horas.

El Ministerio Público de San Juan Ixhuatepec, una estación de bomberos del municipio de Tlalnepantla zona oriente y varias oficinas del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se encuentran a unos 600 metros del sitio asegurado.
Aquí, donde se concentra uno de los mayores peligros del “río del huachicol”, al menos cinco gaseras operan de manera ininterrumpida; a escasos metros también hay algunos centros educativos, lo que eleva el riesgo a la población en caso de una fuga clandestina.
Mariela es habitante de San Juanico desde hace más de tres décadas. La vecina describió a este medio el entorno inmediato donde estudian sus dos hijos. “Cerca de las escuelas Pedro Moreno y de la Francisco Villa hay dos gaseras, lo que pone en riesgo a los niños”.
También recordó una señal que percibió con claridad. “Yo apenas fui por ellos y olía muchísimo a gas, no quiero ni pensar qué pasaría si los de las tomas explotan, se haría un infierno”, afirmó.
Datos del Inegi demuestran que sólo en esa localidad habitan tres mil 288 menores de 14 años, mientras que otros mil 398 adolescentes son residentes. El mapa de actividad económica muestra al menos 15 centros educativos a no menos de tres kilómetros del sitio donde se descubrió esta segunda toma.
“Corremos riesgo todos, porque están cerca y no hay a dónde ir”, explicó Mariela. La mujer añadió que la avenida concentra todos los locales comerciales de la zona, así como mercados e iglesias, por lo que algunas veces el tránsito puede detenerse por varios minutos.
Guadalupe, madre de Mariela, vinculó el presente con una tragedia que marcó a la zona. Su voz reflejó memoria y enojo.
“Tengo familia que sobrevivió a la explosión de 1984 en San Juanico. Nadie nos dijo que esto seguía siendo peligroso. Pensamos que eso ya había quedado atrás, pero no es cierto”, expresó.
TOLERADO POR MIEDO. El combustible robado del “río del huachicol” no ha circulado en clandestinidad absoluta. Habitantes describieron algunos puntos de venta donde la gasolina se ofrece a menor precio y de manera “discreta”.
Conductores de una base de taxis cercana reconocieron la presión que enfrentan. “No nos gusta participar en la compra, pero a veces los dueños de las unidades nos presionan”.
El miedo a represalias marcó el ambiente tras el último operativo. Una comerciante que se ubica a sólo unos metros del establecimiento decomisado aseguró que desde que encontraron la última toma se siente más insegura.
“Siempre regresan. En las noches hay movimientos raros y nadie interviene. Todos saben dónde venden, pero nadie dice nada. “Si los agarran muy poco, acá todos dicen no saber, pero en algunos chats (de WhatsApp) de la colonia se anuncia dónde ir para conseguir”, relató una vecina a este diario.
En ese corredor, más de 35 mil hogares se sostienen sobre áreas marcadas por postes amarillos de Petróleos Mexicanos (Pemex), que no sólo sirven como advertencia, también se convierten en puntos de referencia para los criminales.

