Nadie se explica por qué si en aras del juego limpio bastan dos tarjetas amarillas para que uno se vaya expulsado en el balompié, en la política no importa cuántas amonestaciones tengas: pueden apilarse varias en el expediente sin que haya consecuencias importantes. Nos dicen que por eso Cuauhtémoc Blanco prefirió abandonar la cancha. Como sea, aunque la figura del exfutbolista está rodeada de impunidad —pues sigue tan campante aun con denuncias por presunta corrupción, tentativa de violación, violencia política de género…—, parece que al menos sí se llevará una sanción por llegar en un vehículo sin placas al partido inaugural del Estadio Banorte, el pasado fin de semana, incluso cuando nadie, absolutamente nadie, podía llegar en auto al Coloso de Santa Úrsula, como lo establecieron las autoridades capitalinas. De esto habló el secretario de Seguridad de la CDMX, Pablo Vázquez: “El tema de la falta de placas es algo que vamos a sancionar con todo rigor, es un tema que se revisó y se ha girado la instrucción de que haya sanciones efectivas independientemente de quien se trate”.

