Entre pasillos encharcados por el agua que escurre de los contenedores donde se intenta mantener frescos a los pescados y mariscos, así como las vísceras que se embarran con cada paso de centenares de clientes, es como lucen algunos mercados de la Ciudad de México con la venta de alimentos del mar en esta Semana Santa.
Este Jueves y Viernes Santo, comercios en la capital se llenaron de personas que acudieron a buscar las mejores opciones para consumir alimentos marinos en esta temporada de Cuaresma.
Uno de los más populares: La Viga, ubicado en la alcaldía Iztapalapa, y en el que desde temprana hora comenzó a llenarse no sólo de capitalinos, sino de personas provenientes de otras entidades como el Estado de México y de Hidalgo.

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- El Dato: En la cuaresma el consumo de productos marinos en México incrementa entre un 30% y 40%. Según la Conapesca, este aumento refleja las costumbres gastronómicas.
Para Estela, una habitante del municipio mexiquense de Ixtapaluca, la sorpresa no fue sólo la elevada cantidad de personas entre las que hay que pasar para encontrar los mejores precios, sino las condiciones de limpieza entre los puestos, de los cuales se percibe un olor desagradable.
“No, pues sí se entiende que huela mal porque son pescados, ya están muertos y todo está lleno, pero los pasillos están inundados, ya mucha carne se ve en mal estado de que la han tenido allí, luego con el calor que ya hace. Ya compré mi comida, la voy a cocer bien, pero creo que ya no vendría”, contó a su salida del mercado.
En un recorrido hecho por La Razón, en dicha zona comercial, se pudo apreciar, desde los pasillos sobre Calzada de La Viga, la falta de medidas de higiene para la adecuada conservación de los alimentos.
- 90 pesos por kilo se ofertó la mojarra en tianguis de pescados
Y es que, aunque los comerciantes colocaron bloques de hielo, las temperaturas que estos últimos días comenzaron a incrementarse en la capital hicieron que pronto se derritiera. Esto provocó que el agua se encharcara en los pasillos sobre los que fueron colocados algunos cartones, para intentar facilitar la circulación de los clientes, pero éstos terminaron por humedecerse y complicar el avance de los centenares de personas que caminaban, además, entre restos de vísceras que salen de los botes de desperdicios.
La situación, incluso, llevó a que en algunos puestos se ofrecieran precios diferentes entre los mismos alimentos, según su frescura. Por ejemplo, el camarón para coctel rondaba entre los 180 a 200 pesos por kilo, pero si era de días pasados, se ofertaba hasta en 130 pesos, para que la gente se lo llevara más pronto.
Con menos afluencia, pero también con complicadas condiciones de limpieza es como lucen otros mercados de la capital, como el Mercado de San Cosme, Martínez de la Torre, en donde, hacia el cierre de esta semana, el producto “se conserva como se puede”, ya que, al no acabarse su venta, los comerciantes tuvieron que comprar bolsas de hielo para que la carne se mantenga en buen estado para quienes aún acudan a comprar este fin de semana.
Respecto a los precios, se observó un costo más elevado en los mercados como La Viga y los de la capital, en comparación con los que ofrecieron los supermercados.
Por ejemplo, la mojarra se vendía entre los 80 y 90 pesos por kilo en los mercados populares, mientras que en las tiendas departamentales se llegó a encontrar hasta en 70 pesos y bajo un proceso de refrigeración y congelación más riguroso. Los mercados abiertos ofrecieron mayores variedades y precios más bajos en aderezos.

