El pleno de la Cámara de Diputados aprobó en sus términos, en lo general, el Plan B de la reforma electoral, en medio de un largo y tenso debate en el que el PAN y PRI acusaron al bloque morenista de violar el pacto federal y cuestionaron a MC por votar a favor, a pesar de haber criticado la reforma.
Tras cuatro horas y media de debate, el dictamen se aprobó en lo general con 377 votos a favor de Morena, PT y PVEM, a los que se sumaron los de MC; 102 en contra, del PRI y PAN, y ninguna abstención. Hasta el cierre de esta edición continuaba la discusión de 101 reservas, todas las cuales habían sido desechadas.
- El Dato: Se estima que los congresos con mayores recortes serán los de Morelos, Tlaxcala, Nayarit, Michoacán y Quintana Roo.
Al menos en dos ocasiones, la oposición reclamó que ya no existía quorum para continuar la sesión, pero la presidenta de la mesa directiva, Kenia López, rechazó hacer la verificación correspondiente.

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En medio de acusaciones de centralismo y simulación, el bloque mayoritario defendió el dictamen al señalar que los cambios plantean ordenar la integración de los ayuntamientos, limitar el gasto de los congresos locales y ajustar las remuneraciones de servidores públicos sin afectar la autonomía de los órganos electorales, lo que fue cuestionado por la oposición.
La presidenta de la Comisión de Federalismo y Desarrollo Municipal, Carmen González Alonso, argumentó que la minuta invade atribuciones de estados y municipios en contravención de los artículos constitucionales que garantizan la soberanía de los regímenes interiores locales.
“No hubo consulta a los estados, no se escuchó a los municipios. Pretenden convertir a los municipios y a los estados en meras oficinas de trámite del Gobierno”, reprochó la panista.
González Alonso cifró en dos mil 64 millones de pesos el ahorro que la reforma proyecta para los congresos locales, cifra que calificó de “pírrica” frente a lo que consideró una mayor concentración de poder en el centro”, y propuso retirar la minuta para someterla al análisis de su comisión, moción que fue desechada por mayoría.
Al fijar posturas, el emecista Pablo Vázquez anunció que su bancada votaría a favor en lo general, aunque con reservas. Calificó la reforma de insuficiente, pero argumentó que MC no puede ser “un obstáculo para combatir el derroche” en instituciones públicas.
En la discusión de reservas, el priista Carlos Gutiérrez cuestionó que MC se haya “quitado la máscara” al votar a favor: “Ésos no son oposición, y hoy lo ponen de manifiesto (...) son el nuevo narcosatélite de Morena”.
El intercambio de descalificaciones entre el panista Germán Martínez y el morenista Leonel Godoy detonó el intercambio de acusaciones sobre crimen organizado, exigencias de justicia para Michoacán y una cubeta de chapopote en inmediaciones de las curules de los morenistas.
Todo comenzó cuando Godoy acusó a la oposición de rechazar sistemáticamente las iniciativas del Gobierno: “A la oposición nada le embona”. Martínez Cázares respondió: “¡No nos embona ni en la cajuela de un coche un medio hermano acusado de delincuencia organizada, un narcopolítico!”, en alusión directa al familiar del michoacano.
Embravecido, el legislador del PAN exigió respuestas para el estado: “¡Respóndanle a Grecia Quiroz! ¡Denle paz a Michoacán!”, clamó desde su curul, donde también anticipó
que el expresidente Andrés Manuel López Obrador “pronto estará rindiendo cuentas ante la justicia”.
En ese momento, el emecista Sergio Gil Rullán cruzó el salón de sesiones con una cubeta de chapopote y la dejó cerca de las curules de la bancada oficialista. La morenista Paola Tenorio la tomó y la lanzó a los pies del emecista. “¡Espero que esto sí lo limpien!”, gritó Gil Rullán, antes de depositar el recipiente bajo las curules de la mesa directiva, con el respaldo de su coordinadora, Ivonne Ortega.
Ante el clima tenso, panistas exigían a gritos la votación del dictamen para, de acuerdo con Federico Döring, “ya no escuchar las incongruencias de los morenistas”.
El petista Francisco Amadeo Espinosa defendió el dictamen al señalar que “la austeridad no es un castigo, es una decisión ética” orientada a que el presupuesto beneficie a la población.
La reforma modifica los artículos 115, 116 y 134 constitucionales para establecer que funcionarios electorales no podrán ganar más que la Presidenta, reducir 15 por ciento en el presupuesto del Senado, endurecer controles sobre financiamiento de campañas y obligar a los partidos a transparentar los salarios de sus dirigencias. En el ámbito municipal, limita a 15 las regidurías y a una sindicatura, y fija un tope de 0.70 por ciento del presupuesto estatal para los congresos locales. De avalarse en lo particular, el proyecto pasará a los congresos locales para su ratificación.
Voto en lo general
- 377 A favor de Morena, PT, PVEM y MC
- 102 En contra del PRI y PAN

