La inteligencia artificial (IA) ha permitido a la delincuencia reducir costos operativos y ampliar esquemas de extorsión, fraude y suplantación de identidad, en un contexto donde las autoridades documentaron el crecimiento de delitos no presenciales y el uso de infraestructura tecnológica para su ejecución.
Mientras que las autoridades ampliaron su músculo de vigilancia, la delincuencia redujo el costo de intimidar, suplantar, perfilar y extorsionar a miles de personas al mismo tiempo, a través de la tecnología.

- El Dato: La Concanaco advirtió que la extorsión afecta la certidumbre, altera la operación de los negocios y debilita condiciones básicas para vender, invertir y generar empleo.
Darío Ramos Ochoa, especialista en ciberseguridad, afirmó en entrevista con La Razón que “la delincuencia aprendió a usar herramientas más simples, más baratas y más escalables que las que utilizan las propias autoridades o sistemas de vigilancia”.

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Un reporte de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol) advirtió que la clonación de voz con IA y los deepfakes (archivos manipulados mediante inteligencia artificial y aprendizaje profundo para parecer auténticos) en video amplificaron las amenazas de fraude, extorsión e identidad falsa en el mundo.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) llegó a una conclusión parecida: la convergencia entre automatización, inteligencia artificial y crimen organizado dejó de ser un riesgo remoto y abrió espacio a redes capaces de operar campañas delictivas con mayor alcance y menor costo.
- El Tip: De los detenidos en la Operación Desconexión, 77 son extranjeros y 25, mexicanos, de los cuales 50 ya fueron vinculados a proceso y están en prisión preventiva.
En nuestro país, la extorsión adquirió una lógica industrial. Apenas el pasado 2 de abril, en la denominada Operación Desconexión, autoridades del Estado de México, en colaboración con instituciones federales de seguridad, detuvieron a 102 personas por este delito, en un dispositivo en el que además de asegurar 192 inmuebles, de los cuales 67 funcionaban como call centers, también hallaron servidores, más de dos mil 800 equipos de cómputo, celulares, miles de chips telefónicos y hasta guiones o libretos que utilizan para presionar a sus víctimas.
Ramos Ochoa advirtió que este cambio en las extorsiones no radica sólo en la tecnología, sino en su accesibilidad para quienes las cometen.
“La inteligencia artificial permite que cualquier persona con conocimientos básicos ejecute fraudes complejos. Hoy se puede clonar una voz, generar un mensaje creíble y dirigirlo a miles de contactos en minutos”, explicó.
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Desde su perspectiva, la innovación más peligrosa reside en la transformación de la extorsión en un delito replicable. En la Operación Desconexión, un grupo pequeño de personas pudo lanzar miles de contactos, suplantar bancos, simular cobranzas, copiar portales y explotar errores mínimos de escritura para dirigir a usuarios hacia una página falsa.
“Antes se requería una organización amplia para sostener operaciones de extorsión; ahora bastan pocas personas con herramientas digitales para alcanzar el mismo impacto o mayor”, afirmó el especialista, quien también subrayó que la personalización de los ataques elevó su efectividad: “Los sistemas actuales analizan información pública y privada para construir mensajes que parecen reales, lo que reduce la capacidad de detección de las víctimas”.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del Gobierno de México reconoció el riesgo de esta “suplantación emocional”, al emitir dos alertas en marzo y septiembre del año pasado por fraudes relacionados con la clonación de voz y materiales creados por IA. La dependencia advirtió que ciberdelincuentes utilizan esas tecnologías para imitar la imagen y voz de funcionarios o familiares con fines de engaño.
Un reporte de Sumsub, empresa privada dedicada a la verificación de identidad, colocó a México con el mayor crecimiento interanual de ataques con deepfakes entre los países del continente americano, con una escalada de cerca del 500 por ciento durante el año pasado. El dato no describió sólo una tendencia de Internet, retrató un mercado donde la credibilidad humana se volvió materia prima para el fraude.
Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirman que México es un terreno fértil para este tipo de estafas. Los últimos resultados del Módulo sobre Ciberacoso detallan que cuatro de cada 10 víctimas de este delito fueron contactadas a través de un perfil falso en redes sociales.
WhatsApp apareció como la principal vía, con 39.8 por ciento de los casos, seguido de Facebook, con una proporción similar. Esos números, según Ramos Ochoa, “dibujan la verdadera escala del problema, ya que la infraestructura social sobre la que opera el engaño ya existe, y la IA sólo elevó su precisión”.
Pero estas tecnologías no se utilizan únicamente para extorsionar. Los deep-fakes en tiempo real y la clonación de voz se han vuelto herramientas extremadamente útiles en los casos de fraude financiero o robo a través de aplicaciones digitales en teléfonos celulares.
El impacto económico de estos engaños no es menor: la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reportó al cierre de 2023 más de ocho millones de reclamaciones por fraudes totales, de las cuales 71 por ciento fueron cibernéticas y alcanzaron un monto reclamado superior a los 20 mil millones de pesos.
Cada cámara, cada registro, cada llamada, cada audio en redes y cada filtración amplía el campo de explotación para quien sabe combinar información personal con herramientas generativas.
“El problema no es sólo tecnológico, es estructural. Cada dato expuesto incrementa la probabilidad de que alguien lo utilice para un fraude. La IA sólo acelera ese proceso”, indicó.
También alertó sobre la dificultad de respuesta institucional: “Las autoridades avanzan en vigilancia y análisis predictivo, pero los delincuentes operan con mayor flexibilidad. Adaptan herramientas comerciales y las convierten en instrumentos de engaño en cuestión de días”.


