Las vacaciones de Semana Santa no modificaron el pulso de la violencia en México. Los registros diarios de homicidio doloso confirmaron una tendencia estable durante este periodo, con un comportamiento prácticamente idéntico al de semanas anteriores, esto pese al aumento en la movilidad turística y familiar.
Entre el 16 y el 26 de marzo, el país acumuló un promedio diario de 44 homicidios, con picos como el 77 de marzo, cuando se contabilizaron 54 asesinatos. La cifra más baja se presentó el 21 de marzo, con 32 víctimas. Este tramo previo delineó una media constante que sirvió como referencia para evaluar el impacto del periodo vacacional.
- El dato: según la estadística del SESNSP, los crímenes reportados entre el jueves 2 y el domingo 5 de abril, se acumularon 30% en Guanajuato, Baja California, Sinaloa y Edomex.
A partir del 27 de marzo, ya en la etapa de asueto, los datos no mostraron una ruptura significativa. Las cifras arrojaron un promedio diario de 47 homicidios, solo 4 más que en el periodo anterior. El momento más crítico se registró durante la jornada de Viernes Santo, con 64 víctimas, el número más alto de toda la serie y superior a cualquier viernes del mes anterior.
Las cifras de asesinatos rompieron con la expectativa de una baja en la incidencia de delitos de alto impactoen los días festivos. La comparación directa entre ambos periodos evidenció que la violencia homicida no respondió a factores estacionales inmediatos en ninguna región del país.
Ricardo Salazar Ortega, especialista en seguridad consultado para este análisis, la incidencia de homicidios en México “responde a dinámicas estructurales vinculadas a disputas territoriales, economías ilícitas y debilidades institucionales; estos factores no se detienen por periodos vacacionales ni por cambios en la rutina social, por lo que el calendario festivo no altera de forma inmediata el comportamiento de este delito”, explicó.
El comportamiento del robo de vehículos mostró un comportamiento a la baja. Entre el 16 y el 26 de marzo, los reportes diarios alcanzaron cifras elevadas, con picos de hasta 377 unidades sustraídas en una sola jornada, lo que elevó el promedio de hurtos a 305 vehículos diarios.
La incidencia de este delito cayó sustantivamente durante el periodo vacacional con un promedio diario de 240 unidades robadas, un descenso de dos puntos porcentuales respecto a las dos semanas anteriores. De hecho, en los días Santos, los registros oscilaron entre 125 y 183 casos, cifras muy por debajo del promedio acumulado en este delito.
Salazar Ortega cuestionó la aparente reducción en el robo de vehículos. “La caída en los reportes puede relacionarse con una menor denuncia durante el periodo vacacional. Muchas personas se encuentran fuera de sus lugares de residencia o priorizan otros temas, lo que retrasa o inhibe la notificación de los delitos”.
El experto amplió el diagnóstico al señalar que la estacionalidad no determina la dinámica criminal. “Pese al incremento en la actividad turística, la afluencia en carreteras y la concentración de personas en destinos vacacionales, los delitos de alto impacto conservaron niveles consistentes. La estabilidad en los indicadores refuerza la lectura de que la estacionalidad no define variaciones a nivel nacional”.
Otro elemento relevante surgió de la distribución territorial de la violencia. Entidades como Chihuahua y Sinaloa aparecieron de forma recurrente como focos de mayor incidencia a lo largo de todo el periodo analizado, lo que reforzó la idea de que los patrones delictivos responden a dinámicas locales persistentes más que a factores coyunturales .
Para el experto “el receso más importante del calendario religioso no alteró el mapa de la violencia en el país, ya que mientras millones de personas salieron de viaje o se reunieron con sus familias, la incidencia homicida siguió su curso con una constancia que reflejó del problema”.