Nos adelantan que hay más muestras por parte de los partidos opositores de que ya se convirtieron en lo que juraron destruir. El ejemplo más reciente lo daría el PAN esta misma semana, cuando el dirigente nacional del blanquiazul, Jorge Romero, destape a Alfonso Martínez, actual alcalde de Morelia, como su carta fuerte para buscar la gubernatura de Michoacán. Y lo hará, nos dicen, sin violar la ley —porque claro que todavía no es tiempo de nombrar candidatos—, al más puro estilo de Morena. De esta manera, Martínez Alcázar se convertirá en “coordinador del cambio y la defensa de la familia”, un título que, igualito que los coordinadores estatales de la 4T, le permitirá promover su imagen sin que se meta en líos con la legislación electoral que podría ponerle tarjeta amarilla o hasta roja por actos anticipados de campaña. Nos hacen ver, además, que este próximo anuncio se alinea con las promesas recientes que hizo el partido en su aclamado relanzamiento, de impulsar a ciudadanos sin militancia en puestos de elección popular, en una de ésas logran revertir los números poco favorables que los tienen en la lona desde hace ya varias elecciones. Pendientes.

