Del mercado negro, uno de cada 4 cigarros

Del mercado negro, 1 de cada 4 cigarros que fuman los mexicanos; narco controla

Especialistas advierten que tabacos extranjeros podrían alcanzar 23.3% del mercado hacia 2035; testimonios señalan que el crimen organizado podrían ser parte del suministro

Aspecto de las cajetillas distribuidas en mercados informales Foto: Elizabeth Hernández›La Razón

Una docena de puestos instalados en uno de los tianguis más grandes del norte de la capital mexicana exhibe cajetillas de cigarros provenientes de India, China y Estados Unidos a precios que rompen cualquier lógica del mercado formal, como constató La Razón en un recorrido reciente.

En esos pasillos, una flip con 10 paquetes cuesta hasta 150 pesos, una cifra que contrasta con los casi mil pesos que implicaría adquirir el mismo volumen en marcas registradas dentro del país.

  • El Dato: En México, el tabaquismo provoca más de 63 mil muertes al año, que equivale a 173 fallecimientos diarios, lo que lo convierte en la principal causa de muerte prevenible.

En ese circuito, los productos extranjeros llegan sin controles sanitarios ni fiscales. Se trata de mercancía que ingresa de forma ilegal al país y que, según vendedores, parte de centros de distribución ubicados en el centro de la Ciudad de México, antes de dispersarse en mercados y tianguis de todo el territorio nacional. El precio final alcanza apenas una décima parte del valor legal.

Un análisis elaborado por la firma de auditoría KPMG, en colaboración con la empresa Philip Morris International, documentó que, aunque el consumo total de cigarros en México cayó en 1.25 mil millones de unidades durante el último año, una parte de los consumidores migró hacia versiones más baratas provenientes del mercado ilícito.

Josefina, fumadora desde hace más de cuatro décadas, describió para este medio su rutina de compra: “Pago 150 pesos por una flip con 10 cajetillas. Antes gastaba casi mil pesos a la semana”. Su consumo alcanza 15 paquetes semanales, lo que le permite reducir su gasto a poco más de 200 pesos.

  • 429 mil padecimientos se vinculan al consumo de cigarros.

“No me alcanza para las marcas legales, esto es lo que hay”, afirmó en entrevista.

Otro cliente, Mario, de 28 años, defendió la decisión desde una lógica económica: “Con lo que cuesta una cajetilla en tienda, aquí compro tres o cuatro. Sé que no es lo mismo, pero el bolsillo manda”. Para él, el origen del producto resulta secundario frente al ahorro inmediato.

El estudio advierte que la participación de los cigarros ilícitos dentro del mercado mexicano podría alcanzar 23.3 por ciento hacia 2035, una tendencia que ya se refleja en el presente. Durante 2025, uno de cada cuatro cigarros consumidos en México provino de este circuito irregular.

David, vendedor en uno de los puestos, explicó la dinámica de abastecimiento: “Voy a bodegas del centro una vez a la semana. A veces hay producto de India, otras de China o de Estados Unidos. Nunca es seguro qué llega”. Su testimonio coincide con el de otros comerciantes que operan bajo condiciones similares.

Algunos locatarios evitaron profundizar en el origen de la mercancía. Uno de ellos, que pidió anonimato, señaló: “No podemos hablar mucho. Hay gente que controla eso, desde el almacén hasta la venta. Nosotros sólo distribuimos”. La referencia apunta a la participación del crimen organizado en el suministro.

Desde la frontera, un agente aduanal que accedió a hablar bajo condición de anonimato describió una operación mucho menos sofisticada de lo que suele imaginarse: “Mucha mercancía entra sin esconderse, sin dobles fondos ni operativos complejos. A veces basta con abrir una puerta”, relató. Según su testimonio, la corrupción dentro de la cadena logística permite el flujo constante de productos ilícitos.

El mismo funcionario reconoció que en una ocasión recibió hasta 200 mil pesos por facilitar el paso de un cargamento: “Prefiero no preguntar nada. El que se mete de más es al que después los jefes entregan o le ponen un cuatro”. Su relato refleja un sistema donde el silencio forma parte del mecanismo de operación.

Sara coordina la distribución y el reparto hacia vendedores callejeros y pequeños puestos. Cada semana recibe cerca de 30 cajas con 200 cajetillas cada una, volumen que distribuye entre más de 50 comerciantes: “La mayoría viene de India. No son cigarros falsos ni dañinos, sólo más baratos porque no pagan impuestos”.

La alta demanda confirma que el mercado ilegal no sólo crece, también se consolida como una alternativa para consumidores que buscan reducir gastos.

Entre los compradores surge la normalización. Cajetillas extranjeras, precios bajos y una red de distribución que opera fuera de la ley sostienen una actividad que avanza entre la tolerancia social y la dificultad institucional para contenerla.